Fonteta (Allande),
Pepe RODRÍGUEZ
El inicio de los trámites para que los tres núcleos del Valledor (San Salvador, Fonteta y Villalaín) pasen a ser considerados Bien de Interés Cultural (BIC) pilló por sorpresa a algunos vecinos de San Salvador. En Fonteta, sin embargo, estaban al tanto. Fueron los habitantes de esta localidad los que iniciaron los trámites. En un principio su idea era trabajar para que Fonteta entrase en la categoría de Bien de Interés Cultural, pero fue el propio Ayuntamiento de Allande el que amplió la iniciativa a todo el núcleo rural del Valledor.
Las construcciones que hacen de este lugar algo especial son, entre otras, la fragua y el molino, que están en un envidiable estado de conservación, y también la escuela, que se ha reformado recientemente. Los habitantes de Fonteta, además, quieren hacer especial hincapié en sus dos fuentes cubiertas, que dan nombre al pueblo (Fonteita, fuente con tejado), y que desean que se conserven en el mejor estado posible. No en vano el propio nombre del pueblo ya aparece en escritos del año 1200 y hay referencias de la existencia de dichas fuentes en el año 900.
El proceso se inició cuando los vecinos de Fonteta decidieron dar un empujón a los valores etnográficos que poseen. Como explica Ana Díaz Blanco, «creemos que el pueblo está muy bien conservado y que tiene unos valores etnográficos que merecen ser destacados. Eso no es mérito nuestro, sino de quienes nos precedieron y se encargaron de trasladarlo en tan buen estado hasta nuestros días. Nuestro único mérito, a día de hoy, es conservar lo que tenemos y, en ese sentido, decidimos presentarnos a ser Bien de Interes Cultural». Esta vecina asegura que se encuentran muy ilusionados por la nominación debido a que le tienen una gran cariño al pueblo.
Fermina Cachán, también vecina de Fonteta, explica otro de los ejemplos del amor de este pueblo por sus tradiciones, por sus expresiones culturales, «el dos de enero vamos a celebrar una fiesta acestral, la llamada Os Reixes (Los Reyes), que es una gran mascarada y en la que queremos que participe el mayor número de gente posible. Este es un pueblo muy vivo, muy activo; aquí viven de continuo ocho familias, incluso hay niños, y en las épocas de vacaciones, de fines de semana, de descanso en general, llegan a estar llenas las veintiuna viviendas».