Villatresmil (Tineo),
Pepe RODRÍGUEZ
La familia de Fernando Álvarez, al que todo el mundo conoce como «Cañón», tenía una enorme preocupación desde hace algo más de un año. Debido a una artrosis, su madre, María Argentina Mon, se encuentra en una silla de ruedas. El pueblo donde viven, Villatresmil, en el concejo de Tineo, presenta una pendiente considerable en la mayoría de sus calles y, además, estos caminos están en un estado por el que es imposible pasear con una silla de ruedas. De esta forma ni Fernando ni su padre, José Álvarez, podían hacer nada para sacar a pasear a su madre y, por lo tanto, la señora vivía poco menos que encerrada en casa.
«Cañón» es un hombre bien conocido en la zona por ser exigente con la clase política, por estar entre los que reclaman mejoras en las infraestructuras y los que dicen las cosas que creen oportunas para mejorar la calidad de vida de los vecinos. Es por eso que no le extraño a nadie que pidiera que se arreglara un camino público en los alrededores de su casa para poder sacar a su madre a la calle. Lo que sí ha extrañado a la mayoría en Villatresmil es que, al poco tiempo de hacer la petición, el camino ya esté arreglado. Apenas tres meses han sido necesarios para solucionar el problema.
En Villatresmil se está llevando a cabo la concentración parcelaria de las tierras y pastizales y, por eso, el organismo encargado de paliar el problema de María Argentina ha sido el Servicio de Concentraciones Parcelarias, quien recibió la petición de manos del Ayuntamiento de Tineo.
Fernando Álvarez está tremendamente agradecido: «Casi no nos lo creíamos, por eso quiero que quede claro que, en esta ocasión, todo el mundo se ha portado muy bien y han hecho lo que se debía a una velocidad increible». «Cañón» cree que el camino se ha arreglado porque era algo de justicia: «Es que mi pobre madre casi no podía salir de casa, los caminos están impracticables y no había manera de tirar de una silla de ruedas. Además, es algo que disfrutarán todos los vecinos, porque es un camino público».
Los trabajos duraron apenas un par de semanas, y ya se puede andar por el camino con total normalidad, si bien quedan por efectuarse los remates típicos de este tipo de obras, «faltan un banco y algo más para que el paseo quede completo pero, la verdad, a nosotros ya nos han dado la vida».