Jarrio (Coaña),
A. M. SERRANO
La gerencia del hospital comarcal de Jarrio cree que ha llegado el momento de estrechar lazos con el de Burela (Lugo) con el fin de optimizar los recursos. La iniciativa, que ya está siendo estudiada por ambos gobiernos, asturiano y gallego, supondría que los pacientes del área sanitaria I, en torno a 48.000, se beneficiarían de las especialidades que Jarrio no ofrece y sí Burela, y viceversa. Además, los centros hospitalarios pretenden que la unión de sus poblaciones de influencia derive en la apertura de nuevos servicios.
Ricardo de Dios, gerente del hospital situado en Coaña, cree que el objetivo está al alcance, sobre todo después de hacerse efectiva la colaboración entre el Principado y las zonas limítrofes con León. De llevarse adelante el plan, los centros complementarían sus especialidades y, además, podría suponer el establecimiento de otras nuevas, tales como reumatología, cirugía vascular, dirigida a la operación de varices, y Neurofisiología, que tienen mucha demanda entre los pacientes de Jarrio. «Son tan sólo tres ejemplos, pero la colaboración podría concretarse en la apertura de otros departamentos», explica De Dios.
Aunque el gerente reconoce que las gestiones administrativas entre dos comunidades autónomas y en temas de sanidad «son complejas», y más aún con el cambio de signo político del gobierno gallego, también indica que el resultado supondría una mejor cobertura sanitaria dentro del Occidente asturiano e incluso un empujón a la economía comarcal: «La apuesta se desarrolla aquí y eso genera unos movimientos económicos que se quedarían en la zona».
Ricardo de Dios apunta, además, otra ventaja. Y es que la posibilidad de ampliar servicios y compartir material con el centro de Burela motivaría más al personal en plantilla. Algo que ya se ha constatado con la apuesta en marcha de la colaboración con el hospital de Avilés. «Los profesionales tienen posibilidades de formarse en un centro con más material y posibilidades de las que tiene un hospital pequeño». De hecho, esta es una de los problemas que tiene Jarrio a la hora de contratar personal. La mayor parte de los especialistas prefieren centros mayores, con más capacidad y que les permitan un desarrollo profesional constante, algo que no siempre se puede hacer en un hospital pequeño, periférico y con recursos más limitados.
El hospital comarcal de Jarrio, que el año pasado cumplió veinte años, ha reiterado en varias ocasiones la falta de personal. La úlitma llamada de atención del actual gerente fue el pasado noviembre, cuando explicó que la falta de cardiólogo suponía un problema «serio» para el centro. De hecho, la lista de espera de los ecocardiogramas se ha disparado.
La posiblidad de establecer una contacto profesional y sanitario con la comunidad vecina podría evitar esta situación. De hecho, el gerente del hospital coañés recalcó ayer que, en caso de que las administraciones correspondientes dieran su visto bueno a la iniciativa, la dirección de ambos centros tendrían que estudiar las necesidades de cada uno para optimizar sus recursos materiales y personales. «Si aquí hay un dermatólogo y en el hospital de Burela cinco, pues nuestros usuarios, en un momento determinado, se podrían derivar al centro con más recursos, así reduciríamos la lista de espera», explica.
Además, en caso de que la colaboración se hiciera efectiva, entre ambas áreas serían 118.000 usuarios, «lo que nos permitiría convertirnos en un área con más pacientes y por tanto, tal vez con más posibilidades de acceder a determinado material y especialidades».
Aunque De Dios sólo ve ventajas en la puesta en marcha de esta idea, asegura que la actual coyuntura económica «no nos facilita las cosas. Entiendo que aplicar esta política es ahora un poco arriesgado para las dos administraciones».
El hospital coañés sí mantiene una estrecha colaboración con el centro sanitario de Avilés, «algo que favorece la formación de los profesionales del Occidente asturiano y que ayuda a disminuir las listas de espera».