JORGE JARDÓN
El sábado se han reunido en Luarca representantes asturianos y gallegos para mejorar las condiciones con las que se enfrentan los peregrinos que caminan a Santiago. Pero se me antoja que la reunión deberían haberla celebrado hace meses, antes de vernos inmersos en el Jacobeo de 2010, porque me da la sensación de que el compromiso contraído por los ayuntamientos de Valdés y El Franco para ampliar sus albergues de peregrinos no parece que vaya a ser posible a estas alturas. Parece que el Jacobeo se nos ha escapado de las manos, y al menos eso se infiere de las opiniones de los peregrinos no sólo en las malas condiciones de algunos albergues, especialmente el de Cadavedo, sino en la pésima señalización del camino, tropezándose los caminantes con un laberinto de senderos indescifrables y confusos, viéndose algunos peregrinos obligados a desandar kilómetros por entre piedras y malezas por falta de señalización.