POR ANA M. SERRANO
Vegadeo
Miguel Ángel Presno, veigueño de nacimiento, decidió dedicarse al Derecho porque con veinte años pensó en la posibilidad de entrar en la judicatura. Por cosas de la vida que ni él mismo es capaz de recordar, la posibilidad de ser profesor de Universidad se cruzó en su camino y ahora: «Ningún otro trabajo me parece mejor que éste». Es doctor en Derecho por la Universidad de Oviedo y especialista en la rama Constitucional. También un amante del Occidente asturiano y de la ría del Eo.
-Una sentencia conocida con la que no esté de acuerdo...
-Hay muchas. Estoy en desacuerdo con todas las sentencias en las que los jueces dejan de ser jueces y se arrogan el papel de políticos o, peor todavía, de salvadores. Como ya dijo hace más de 100 años uno de los mejores jueces de la historia, Oliver W. Holmes, la tarea de los jueces es hacer cumplir las leyes, incluidas las que consideren erróneas.
-Las leyes no siempre son justas.
-No; la justicia es una tarea de toda la sociedad y no sólo del derecho ni de los juristas; la Declaración de Derechos de 1776, quizá la mejor formulación hecha nunca de un ideal de justicia, fue escrita por George Mason, un agricultor. El derecho es un instrumento social para la solución pacífica de los conflictos pero, por sus propias características, puede resultar bastante lento y rígido, por lo que aunque la justicia debe estar en el horizonte del derecho cuando creemos que éste se acerca aquélla ya exige nuevos avances legales. No hay justicia sin derecho, pero puede haber derecho sin justicia.
-¿Hay solución para la sobrecarga en los juzgados?
-Uno de los personajes de Shakespeare decía que para administrar la justicia lo primero que había que hacer era matar a todos los abogados, frase que en realidad alude a la vana pretensión de gobernar sin controles. Yo que ni soy práctico del derecho ni, mucho menos, Shakespeare, me limito a recordar algo obvio y menos drástico: son precisos trámites más sencillos y breves, y medios más modernos (la Administración Tributaria es un buen ejemplo). Conseguido lo anterior, es probable que algunas personas que acuden a los tribunales con el único propósito de dilatar el cumplimiento de sus obligaciones dejaran de hacerlo, y que otras que vulneran las normas con la esperanza de que la lentitud de la administración de justicia acabe exonerándolas fueran más propensas a cumplir; con todo ello el sistema no sería perfecto pero funcionaría mejor.
-¿Adolece de algo el Derecho?
-De excesivos formalismos y de cierta petulancia.
-¿La reforma de la Constitución tiene algún límite?
-Se puede reformar hasta cualquier punto. Nuestra Constitución no incluye cláusulas que impidan su reforma parcial o total. Se podría pensar que no ha habido cambios por la complejidad del procedimiento a seguir para reformar alguna de sus partes, pero creo que el verdadero muro ha sido la falta de iniciativa de las sucesivas mayorías de gobierno. Thomas Jefferson decía que una constitución debía revisarse cada 25 años para que los vivos no se gobernaran con las reglas de los muertos. Por fortuna y, sobre todo, porque no vivimos en la época de Jefferson, muchos de los que hicieron la transición y aprobaron nuestra norma fundamental siguen hoy con nosotros, pero ni ellos ni la sociedad son los mismos de hace 30 años y la Constitución necesita algunos cambios para, como proclama su preámbulo, asegurar a todos una digna calidad de vida y establecer una sociedad democrática avanzada.
-¿Por qué generan tantos problemas los estatutos de autonomía?
-Cualquier decisión o cambio normativo que afecte de manera importante al ejercicio del poder político o económico genera debate, como sucede ahora en Estados Unidos con la reforma sanitaria. Los conflictos son consustanciales a una sociedad compleja y la nuestra lo es cada vez más, por lo que no debe asustarnos la polémica sino la falta de reglas claras para resolverla o la predisposición de algunos «jugadores» para ignorarlas si el resultado no les favorece, como está ocurriendo en Italia. España es ya, aunque no nominalmente, un estado federal y ni todas las instituciones están adaptadas a esa realidad ni todos los actores políticos la aceptan, lo que dificulta la solución de los conflictos sobre la distribución del poder territorial y su ejercicio de manera que la satisfacción de los intereses particulares favorezca el desarrollo solidario de todo el país. Y respecto a las reformas estatutarias hay que recordar que los nuevos Estatutos de Andalucía y Baleares, aprobados por todos los partidos, son en gran parte idénticos al catalán, por lo que no parece que el Estatuto de Cataluña sea el problema o, al menos, todo el problema.
-Las facultades de Derecho, ¿están lo suficientemente preparadas?
-Son mejorables y el plan de estudios también. Pero el problema no está ahí sino en los objetivos que nos fijamos y en el método que empleamos, más propios del siglo XIX que del XXI y eso es, en gran parte, responsabilidad de los profesores, que en muchos casos convertimos el aprendizaje en un mero proceso de transmisión de datos que el estudiante debe limitarse a memorizar y reproducir, aunque no se entienda lo que se dice y esa información se quede obsoleta a los pocos días.
-Una frase que no olvida para enseñar Derecho.
-Se podrían citar varias, no siempre obra de juristas. John Adams, uno de los artífices de la independencia de Estados Unidos, al ser criticado por ejercer de abogado de los soldados ingleses responsables de la matanza de Boston, dijo que la defensa legal debe ser la última cosa de la que un acusado pueda ser privado en un país libre.
Perfil
Atleta, viajero y cinéfilo
El rincón favorito de Miguel Ángel Presno es la calle de Arriba de Vegadeo, desde donde contempla sin mirar el reloj la ría del Eo. Este profesor de 45 años guarda de su villa de infancia, a la que suele acudir muchos fines de semana del año, grandes recuerdos, todos asociados a la familia y las amistades. «Vegadeo es mi lugar en el mundo», dice. Es un amante del deporte y le gusta estar en forma. De hecho, practica atletismo de fondo. También es un gran viajero y se confiesa cinéfilo. Dice que no se pierde algunas series televisivas, como «House», o en su día «El ala oeste de la Casa Blanca» y «A dos metros bajo tierra». Lee novela negra.