La Caridad cultiva empresarios

Casi 400 alumnos toman el mercado semanal de El Franco para ofrecer los productos de sus propias cooperativas

 08:02  
Alumnos del Instituto Carmen y Severo Ochoa de Luarca, en el expositor de su cooperativa.
Alumnos del Instituto Carmen y Severo Ochoa de Luarca, en el expositor de su cooperativa. a. m. s.
 MULTIMEDIA

La Caridad (El Franco),


A. M. SERRANO


Trabajar en grupo y «lo que es el dinero». Eso fue lo que aprendió ayer Óscar Martínez, uno los escolares del Noroccidente que participó en el encuentro de cooperativas de La Caridad. A las nueve y media de la mañana, el parque María Cristina era un hervidero de pequeños que trataban de sacar adelante sus propuestas empresariales, colocando los expositores en el área destinada a las cooperativas, cerca del mercado semanal, y ofreciendo sus productos al público.


Belén Rodríguez, de 12 años, invirtió seis euros en su cooperativa. Los dedicó a comprar las semillas para hacer la huerta en su colegio de Valdepares. Como ella, otros 34 alumnos, bajo la tutela del director del centro, Jorge Menéndez, lograron cultivar sus productos durante el curso escolar que está a punto de concluir, para poder ofrecerlos en el mercado de cooperativas organizado por la ciudad industrial y tecnológica de Valnalón y que ayer tuvo como escenario, por primera vez en el Occidente, La Caridad. «Así conocemos lo que hace la gente mayor», comentaba Marce Fernández, de 10 años. Durante toda la mañana, los niños se dedicaron a vender los productos que habían cultivado en el campo, no con el objetivo de lucrarse, sino con el de contribuir a una buena causa. El 10 por ciento de la recaudación lo dedicarán a la organización no gubernamental que el grupo decida en asamblea. «Con el resto, haremos un viaje, tal vez vayamos al cine», explicaba el tutor de los escolares, Jorge Méndez.


Jésica González, del Instituto Galileo Galilei de Navia, decidió, junto a sus compañeros de aula, recoger objetos donados para venderlos en el mercado. Libros, bisutería, calzado... «todo para poder ganar algo». En su caso, la organización no gubernamental la estaba elegida. «Es de Guatelama y promueve la igualdad de género», comentaba Jésica González. Sus compañeras Esther López y Celia Rodríguez trataban de atraer la atencion de los visitantes habituales del mercado semanal de La Caridad, que se vieron «sorprendidos», como explicaba Manuel López, por el buen hacer de los casi 400 alumnos que participaron en la jornada.


Entre los alumnos estaban los de la Fundación Edes (dedicada a la discapacidad), que con esta actividad pusieron a prueba todos los conocimientos adquiridos durante el curso, tal como relató su tutor, Antonio García. Ellos tenían un gran proyecto que presentar: Amtureco (en referencia a las palabras amistad, turismo y ecología). Fueron los alumnos del grupo de transición a la vida adulta los que organizaron la cooperativa. «Así dan un enfoque empresarial a su actividad», explicaba García. Durante el curso realizaron jabones y experimentos aromáticos que ayer se ponían a prueba ante un público «de verdad». «Han aprendido a hacer muchas cosas, incluso a etiquetar productos para informar sobre su contenido», indicaba Antonio García. Una prueba más para su capacidad de organización y su tirón entre el público.


Todos los grupos que participaron ayer, llegados de Luarca, Navia, Tapia de Casariego, Valdepadres y Boal, mostraron dotes para la venta. El grupo de Valdepares apenas tenía productos de huerta que ofrecer al mediodía. «Es cuestión de organizarse y de trabajar», concluía Marce Fernández, de 10 años.

Parando en Villalpando

De Maxi Rodríguez

De Maxi Rodríguez

Consulta todos los artículos de «Parando en Villalpando» con las ilustraciones de Mortiner

 
Lo último Lo más leído Lo más votado

Síguenos también en . . .

Facebook LNE Twitter LNE
Otras webs del Grupo Editorial Prensa Ibérica
La Nueva España