Boal,
A. M. SERRANO
El Principado aseguró ayer que la supresión de una de las dos unidades de Educación Infantil del colegio público Carlos Bousoño de Boal «es sólo una previsión». La Consejería de Educación indicó que el Gobierno regional tiene que realizar una propuesta para el curso 2012-2013 y que en las listas no figure uno de los dos docentes asociados al ciclo de Infantil «no supone que la última decisión esté tomada. Es una previsión y el centro siempre puede alegar contra ella».
Precisamente, en ello se encuentran la dirección del colegio y la asociación de padres y madres, que se oponen a esa previsión. Según la portavoz de las familias con alumnos en el centro, Irma García, «no es fácil entender que el Principado no se atenga a la ley». Antes del próximo día 22, fecha en la que termina el período de alegaciones contra el documento, plantearán sus argumentos en favor del mantenimiento de la unidad de Infantil.
El centro y los tutores aseguran que el próximo año las matrículas de Infantil son 16, las mismas del curso actual, y esta es la ratio que establece la ley para desdoblar un grupo. «Por eso no entendemos qué números hace el Principado ni el motivo por el que tenemos que movilizarnos si cumplimos con la legalidad», explican las familias, molestas por una situación que, además, se repite. Y es que no es esta la primera vez que el centro se enfrenta a la supresión de una unidad de Infantil. El gobierno de Vicente Álvarez Areces, con Hermino Sastre como consejero de Educación, ya lo intentó el curso pasado. Entonces, el Gobierno regional reconsideró su postura. Se tuvo en cuenta la situación especial del concejo de Boal, un municipio de montaña y con comunicaciones complicadas, y se mantuvieron dos profesores para 15 matrículas. En septiembre se matriculó un nuevo alumno y el grupo se mantiene en 16.
En la actualidad, 11 profesores se hacen cargo de las clases de mañana y tarde de Infantil y de Primaria (cinco también trabajan en el colegio de Illano). Ambos grupos suman 64 alumnos. De las clases de Infantil se ocupan dos profesoras. En caso de que se suprimiese una unidad, solo quedaría una para los escolares de 3, 4 y 5 años. Hilda Pérez, profesora del centro en Infantil desde hace 21 años, asegura que la calidad de la educación se vería afectada: «es imposible seguir un método común que esté adaptado a esas diferentes edades», señala. En la actualidad, hay dos equipos para Infantil: uno que agrupa a los alumnos de 5 años y otro, a los de 3 y 4. Por las mañanas, se dedican a la enseñanza en sentido estricto y, por las tardes, organizan talleres de convivencia. Una dinámica «que tiene éxito y que se rompería de cara al curso que viene».
La Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) del centro amenaza con protestas en caso de que sus alegaciones no sean atendidas. El pasado curso lograron movilizar al concejo y a toda la comarca contra la supresión de una unidad de Infantil. La lucha se entiende como una reacción en favor de la escuela rural. Actualmente, en el concejo de Boal sólo hay un colegio. A medida que la emigración fue siendo más intensa desaparecieron todos los centros rurales. «Precisamente porque somos una zona especial, con orografía complicada y con menos posibilides de empleo, necesitamos mantener los servicios mínimos», explica García. No están solos. A la dirección del centro y los habitanes de Boal se suma el gobierno local, cuyo alcalde, José Barrientos (PSOE), ya actuó de interlocutor el curso pasado.
Los padres de los alumnos hacen referencia en sus alegaciones a las «dificultades de un concejo de montaña, la necesidad de mantener la educación en la zona rural asturiana y la injusticia de tratar a los alumnos como números». El gobierno del PSOE consideró en julio del pasado año que estos argumentos eran «de peso» y desdobló el grupo con 15 matrículas previstas.