07 de mayo de 2012
07.05.2012

Otín contagia su curiosidad al instituto Selgas

Los alumnos de Cudillero preguntan al científico por la investigación para la cura de enfermedades como la leucemia

07.03.2012 | 04:28
López Otín, entrevistado ayer por los alumnos de Cudillero.

El Pito (Cudillero)


Sara ARIAS


«El agua es nuestro lugar de nacimiento, no lo es ni Cudillero ni Sabiñánigo». Con este argumento el prestigioso científico y profesor de la Universidad de Oviedo Carlos López Otín comenzó a explicar ayer a los alumnos de bachiller del instituto Selgas de Cudillero el inicio de la vida en el planeta hace más de 3.500 millones de años. La charla, con el título de «La aventura bioquímica de la vida», fue un recorrido global que sirvió para que los estudiantes comprendan la labor de investigación que se desarrolla en los laboratorios de todo el mundo para curar las enfermedades, entre otros objetivos.


López Otín acudió ayer al centro educativo invitado por su directora, Ana Peláez, a proposición del presidente de la asociación Amigos de Cudillero, Juan Luis Álvarez del Busto, también cronista oficial del concejo. El científico afirmó sentirse «lleno de satisfacción y emoción por este encuentro extraordinario, cordial y emotivo» entre alumnos y profesorado.


Algunos de los estudiantes del instituto Selgas dieron la bienvenida al científico con una entrevista para el periódico escolar. Un encuentro que López Otín definió como «difícil, han ahondado en cuestiones profundas, difíciles e incluso dramáticas», como el proyecto para la secuenciación del genoma de la leucemia linfática crónica. Tras la entrevista alabó a los estudiantes por la curiosidad que manifestaron durante el encuentro: «poseen uno de mis estímulos diarios, la curiosidad».


Según el investigador aragonés afincado en Asturias, la aventura bioquímica de la vida es «como un viaje en el tiempo, en el que poco a poco se fueron construyendo todos los mecanismos precisos para hacer la vida tal y como la entendemos hoy». Un estudio desde las moléculas a la vida y la capacidad actual de hacer el camino inverso a través de la biología sintética, «crear vida a través de los elementos, sobre todo para curar enfermedades».


Carlos López Otín comparó su visita al centro con «plantar una semilla y ver qué crece». Quizás algún día comparta probetas con alguno de los alumnos del instituto Selgas.

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