Piantón gana la lucha contra el mal

El bandeo de pendones veigueño luce sus mejores galas con el objetivo de ser declarado fiesta de interés turístico

01.04.2013 | 03:28
El bandeo de pendones en la plaza de Piantón.
El bandeo de pendones en la plaza de Piantón.

Piantón (Vegadeo),


A. M. SERRANO


El bien y el mal, la vida y la muerte, aparecen todos los años en la plaza de la iglesia de Piantón (Vegadeo). Están simbolizadas en las banderas blanca y negra y forman parte de la Semana Santa que recuerda la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Triunfa el bien sobre el mal, la vida sobre la muerte, y así resucita Jesús, según esta tradición veigueña que se celebra desde la Edad Media.


La llegada de Cristo la anuncia una niña convertida en ángel durante media hora y a que la que cuelgan de un arco decorado con flores en la plaza. Con su «Aleluya», la retirada del mantón negro de la Virgen del Rosario y el ruido de las palomas se expresa la alegría del retorno de la vida. A continuación, la procesión con la Virgen inicia su paso. La talla mira siempre atrás, al Santísimo ya convertido en cuerpo de Cristo y llevado por el párroco de Piantón bajo palio. El paseo tiene escasos 400 metros y se hace con cánticos religiosos para volver a la iglesia.


Lourdes Fernández, vecina de Piantón, es una de las artífices de que este rito siga teniendo continuidad. De esta tradición, dice, se habla desde la Edad Media. Fernández, junto a otras mujeres del pueblo, se encarga todos los años de organizar la salida de la Virgen. Ayuda a los curas Miguel Flórez y Silverio Cerra para que la celebración religiosa tenga éxito. «Tampoco se me olvida asistir», dice risueña. En Piantón desean que esta fiesta religiosa pase a ser de interés turístico en Asturias. Una forma de hacer valer la cita, sin igual en el Occidente asturiano. Silverio Cerra, profesor del Seminario, explica que Castropol guarda un libro sobre esta tradición y la importancia de este pueblo hoy con pocos vecinos, cuna de santeros destacados, Manuel Ventura Loredo y José Ramón Loredo. «Piantón fue una tierra fértil, importante y guarda muchas figuras religiosas de gran valor por su antigüedad. La escenificación es casi única en Asturias».


El llamado «bandeo de pendones» es seguido por centenares de personas. Todas esperan en la plaza la salida de José Ramón Iglesias. Es el vecino de Vegadeo que se encarga de portar la bandera negra, el Mal. Lo hace desde la década de los noventa. Aparece por detrás de la iglesia. Rodrigo Villanueva, con la bandera blanca de la vida, sale después de la misa a la plaza y allí pelean. Son cinco minutos de duelo de banderas al aire y en medio del silencio. Las banderas acaban en el suelo. El Mal, debajo de la bandera de la vida, se retira. Rodrigo y José Ramón ensayan antes de hacer la escena oficial. Los mástiles de las banderas pesan varios kilos y es necesaria destreza para que los palos se acerquen sin tocarse y las telas bailen juntas sin enredarse.


Jimena Rodríguez, también vecina del pueblo veigueño, no se pierde la cita. Cada año acude menos gente (este año hubo un centenar), pero en Piantón lo achacan a algo coyuntural: la crisis. A menos economía familiar, menos posibilidades de viajar. Los vecinos no dejan que la asistencia, más o menos destacada, empañe su ilusión. Y mientras ellos mantienen viva la tradición, en el Ayuntamiento de Vegadeo se cursa la petición para el Principado reconozca la cita y el trabajo de los piantoneses durante décadas.

Lo último Lo más leído
Enlaces recomendados: Premios Cine