04 de enero de 2014
04.01.2014

Nos quedamos sin argumentos

La reclusión de la osa "Molinera" en Santo Adriano colma el vaso de la nefasta gestión de la naturaleza por parte de la Administración

04.01.2014 | 03:55

Llevamos muchas décadas en Asturias dedicados a la conservación de la naturaleza y la educación ambiental en zonas rurales, y hemos sido la envidia de otras muchas regiones españolas donde estos temas únicamente tenían un ámbito más o menos urbano. Los que tenemos más de 30 años, hemos vivido el peso del furtivismo cuando se mataban osos y urogallos o se mataban los ríos con lejía o con cal y hemos asistido con orgullo a un palpable cambio de mentalidad hacia una mayor sensibilidad general por la conservación de la naturaleza asturiana. En lugares como el suroccidente asturiano se ha cambiado la escopeta por los prismáticos, telescopios y cámaras fotográficas en cierta medida; la dinamita, la red y la luz por una pesca cuidadosa con la biodiversidad del río.

Sin embargo, a veces, es la Administración regional la que, con su nefasta gestión ambiental, atenta contra la conservación de la naturaleza de una u otra forma. Lo vemos, por ejemplo, en lo que se tardó en atajar el problema de los incendios forestales, promoviendo y facilitando desbroces, aplicando acotamientos de pastos, contratando servicios de extinción en invierno o en otoño; lo vimos en lo que se tardó en prevenir el problema de la desaparición del urogallo cantábrico, en lo perdidos que están con la adecuada gestión del lobo, pero el caso de la osina "Molina" o "Molinera" ha colmado el vaso y nos ha dejado sin argumentos a los que vivimos en las zonas rurales y trabajamos en investigación y conservación de la naturaleza o en educación ambiental.

Fuera del núcleo central asturiano, somos unas cuantas personas los referentes para la población local de las zonas rurales de montaña para lo bueno y también para lo malo y a menudo se nos consulta sobre lo que está sucediendo con la naturaleza asturiana y su gestión por parte del Principado. Llevamos unos años con un intenso debate en zonas como Cangas del Narcea, Degaña y Somiedo, por ejemplo, con eso de llevar un osezno de estos montes cuando aparece herido y se recupera, para repoblar otros lugares como el oriente de la Cordillera o incluso los Pirineos franceses occidentales. Hemos logrado convencer a algunos de lo necesaria de esta acción, al quedar muy pocas hembras reproductoras en las poblaciones oseras orientales pero ahora ya nos quedamos sin argumentos cuando muchos nos preguntaron sobre el paradero de la osina de Riomolín una vez fuera recuperada, y eran muchos los que opinaban que acabaría en el cercado de "Paca" y "Tola" para sustituir a estas osas, también con origen en Cangas del Narcea, estas últimas víctimas del furtivismo antes mencionado.

Intenso fue el debate para explicar que ese cercado de Proaza podía continuar tras "Paca" y "Tola" con otros oseznos de Cabárceno o nacidos en cautividad en otro núcleo zoológico, que era imposible que un osezno de procedencia salvaje pudiera acabar en un cercado como ese, que tenía tan poco peso como los que dicen que se andan soltando por ahí culebras para dar de comer a las águilas. No era de recibo que la osina de Riomolín acabara sustituyendo a "Paca" y "Tola". Y, ahora, ya no sabemos con qué cara mirar a aquellas personas que lo veían venir. Nos hemos quedado sin argumentos, señores de la Consejería de Agroganadería y Recursos Autóctonos, nos han dejado sin explicaciones de origen científico o técnico que solucionen las preguntas de la gente del medio rural, ya nada vale en la defensa de la naturaleza si no es desde el punto de vista de la objetividad de las ONGs ambientales no participadas por intereses políticos o partidistas.

El tratamiento al que fue sometida la osa durante los dos meses que estuvo en cautividad y en rehabilitación deja muchas dudas sobre su efectividad y la necesaria privacidad de la osina sin contacto humano. Los 15 días que estuvo en la clínica veterinaria con otros animales y personas, la conocida foto con la Consejera y el tiempo restante que estuvo en rehabilitación, junto con su comportamiento posterior durante su suelta y con el hecho de que no se le diese una segunda oportunidad, hacen pensar, y en esta ocasión ya da hasta ganas de ponerse de parte del paisano en el comentario de bar, que todo estuvo orquestado para que la osina acabara en el ridículo cercado de "Paca" y "Tola". Nos han dejado sin argumentos sobre una buena o correcta gestión de la naturaleza en el Principado. Y, entre tanto, los ciudadanos tenemos la impresión que la Consejería de Agroganadería y Recursos Autóctonos sigue la técnica del avestruz y nadie dimite, o se ocultan intencionadamente las dimisiones de la cúpula de la Fundación Oso de Asturias, tanto de Odile Rodríguez de la Fuente como de Carlos Zapico, abriendo una nueva etapa, dejando atrás la triste historia de "Paca" y "Tola".

Desde hace muchos años, el suroccidente asturiano clama por tener un respetable centro de recuperación de fauna. Se están llevando huevos de urogallo de Muniellos y en breve adultos mediante trampeo hacia Sobrescobio y el parque natural de Redes, a cientos de kilómetros, y se llevan también los osos heridos, primero a una clínica veterinaria de Oviedo y después bien a Cabárceno (caso de "Villarina") o bien también a Sobrescobio. Justo es que este centro de recuperación esté allí donde hay más probabilidades de encontrar estos animales, declarados en peligro de extinción, heridos o que sea preciso manipular por alguna razón. Y justo es que se utilicen la experiencia y los conocimientos adquiridos con estas especies y el uso del hábitat para emprender un verdadero y eficaz programa de reintroducción de oso y urogallo allí donde sea necesario, como está pasando con el quebrantahuesos y el lince, por ejemplo, por lo que las peticiones tanto por parte del Ayuntamiento de Cangas del Narcea como de muchas ONGs no son descabelladas. Nos falta y nos urge un verdadero centro de recuperación o rehabilitación de estas especies, así como un protocolo rápido y eficaz de actuación en caso de que aparezca un oso herido o un oso problemático y no haya que esperar seis horas para actuar como pasó con el oso de Porley o con el oso de Cerredo que llevaba un lazo en la barriga.

Nos han dejado a todos sin argumentos, señores de la Consejería, y todos estamos esperando, por un lado, dimisiones y, por otro, que no ocurra más veces. No se nos pueden morir dos osos en un año por mala administración de anestésicos o tardar ocho horas en actuar si aparece un oso herido para luego llevarlo a una clínica veterinaria de Oviedo. Es preciso comenzar ya a construir en el suroccidente asturiano un verdadero centro de recuperación de fauna.

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