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Profesores y padres de Ibias piden mallas contra los argayos de la vía a Luiña

"Es un peligro permanente, en algunos puntos se repiten constantemente", señalan los docentes, que apelaron al Principado sin respuesta

19.01.2016 | 04:31
La profesora Susana García señala la ladera cercana al pueblo de Cecos desprendida la semana pasada.

Los profesores itinerantes de San Antolín de Ibias, Luiña y Cerredo denuncian la peligrosidad de la carretera que une los concejos de Ibias y Degaña, la AS-212, a causa de los constantes desprendimientos que se registran con la llegada de las lluvias.

En octubre, los docentes solicitaron a la Consejería de Infraestructuras y al Ayuntamiento de Ibias la colocación de mallas de protección en los taludes y la revisión de los márgenes de la carretera. Sin embargo, aún no han recibido respuesta.

A lo largo de la semana son hasta seis profesores los que deben desplazarse para impartir clase en los colegios de San Antolín de Ibias, Luiña y Cerredo. Pasan varias veces por la carretera AS-212, encontrándose durante el otoño, el invierno y hasta la primavera con numerosos argayos a lo largo de la vía, que en muchas ocasiones llegan a ocupar los dos carriles.

"La semana pasada, con las intensas lluvias, se formaron grandes desprendimientos de tierra y rocas en varios puntos de la carretera, uno de los más grandes en el cruce a la salida de Cecos, y se repite año tras año", relatan los profesores. Ellos ponen voz a esta queja, pero recuerdan que la carretera es transitada por el transporte escolar diariamente y, por supuesto, por los vecinos. De hecho, la representación de los padres en el Consejo Escolar también mostró a Educación, hace ya un año, su preocupación en nombre de las familias de los pueblos de la zona, sin ninguna propuesta de mejora. Posteriormente, la queja la trasladaron también a la dirección del centro y al Ayuntamiento "con la intención de que hiciesen presión para dar una solución a las malas condiciones de la vía en invierno", apunta el representante de los padres.

Ambos colectivos, profesorado y padres, coinciden en destacar que hay pocas mallas de contención a lo largo de la carretera y piden que al menos se sitúen en puntos conflictivos en los que cada invierno se repiten los desprendimientos. "Es un peligro constante, no somos expertos pero es visible los lugares donde se pueden reproducir los argayos; aparte, existen puntos kilométricos concretos donde se repiten constantemente", explican.

Además, solicitan un refuerzo en el mantenimiento de la carretera. Aseguran que la limpieza de la calzada después de los desprendimientos no es inmediata, lo que provoca que sean los propios conductores los que deban bajarse del vehículo para apartar las piedras, sin ningún tipo de protección. Consideran que para las nueve de la mañana, cuando la ruta del transporte escolar comienza, los argayos podrían estar señalizados y controlados, con al menos una calzada limpia para la libre circulación.

Hasta el momento no se han producido incidentes de consideración a raíz de los argayos, pero los profesores denuncian daños en sus vehículos como el pinchazo de ruedas, la mayor parte de los casos neumáticos de nieve necesarios para transitar por la zona en invierno y más caros que los habituales. No obstante, el miedo a que pueda ocurrir un accidente en cualquier momento mantiene en vilo a los profesores itinerantes durante los días de lluvia. "Cuando empieza a llover vamos con tensión a trabajar porque sabemos que algo nos encontraremos en la carretera y que tendremos suerte si no se cae justo cuando pasamos nosotros", lamentan.

Por ello, insisten en la colocación de mallas de protección: "Creemos que no estamos hablando de un coste excesivo, porque pedimos su colocación en lugares donde los argayos se repiten", puntualizan.

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