La reforma del cenobio de Cornellana continuará tras un estudio arqueológico

Concluye la obra de renovación de la cubierta, en la que se invirtió más de un millón de euros para evitar el colapso

10.05.2016 | 04:27
La directora general de Patrimonio, Otilia Requejo, y el consejero de Cultura, Genaro Alonso -en el centro de la imagen-, seguidos por el alcalde de Salas, Sergio Hidalgo, y el vicepresidente de la Fundación Valdés-Salas, Joaquín Lorences, ayer, en el monasterio.

La iglesia del monasterio de San Salvador de Cornellana (Salas) acogerá a las siete de la tarde del sábado el solemne funeral de José Luis Fernández Díaz, Gregorio Peragón Castro, José Ángel Martínez García, Carmen Fernández Menéndez, Adolfo García Díaz y Mari Luz Martínez Díaz. Se trata de seis vecinos de la parroquia fallecidos en el periodo de tiempo en el que han tenido lugar las obras de reparación del monasterio. Una despedida religiosa que es posible gracias a la conclusión de la primera fase de rehabilitación del inmueble, donde se ha invertido 1.016.294 euros para la renovación de las cubiertas, que estaban amenazando la construcción.

"Es un reto importante y una obra suprema por la importancia del monasterio. La segunda fase comenzará con la redacción del proyecto arqueológico y la conservación de espacios que permitirán seguir conociendo y rehabilitando el inmueble. El valor del monasterio está en sí mismo, tiene mucha importancia para la ruta jacobea, para Salas y para Asturias", afirmó el consejero, Genaro Alonso.

Ayer se inauguraron las obras con una visita guiada a cargo de los responsables de los trabajos, a la que asistió el consejero de Cultura y Educación, Genaro Alonso, y Otilia Requejo, directora general de Patrimonio, servicio desde el que se realiza la rehabilitación.

En los últimos dieciséis meses se revisaron los muros y vigas del inmueble y se reforzaron los que iban a respetarse para amarrar las fachadas. Después, se desmontó por completo la cubierta, donde no se conservaban estructuras de carácter histórico. La segunda fase de los trabajos se centró en la microtopografía al detalle de las testas de los muros, que revelaron numerosas fases constructivas, así como irregularidades que obligaron a diseñar una estructura nueva con muros de apoyo.

La cubierta se hizo con vigas de madera laminada y tratada en secciones. Una solución prevista ya en 1998, dentro del plan director del monasterio, que desde julio de 2015 forma parte del Patrimonio Mundial de la Unesco, en relación al Camino Primitivo. La rehabilitación parcial del monasterio continuó con teja árabe atornillada sobre los rastreles y una lámina impermeable y transpirable sobre el tablero, que también incorpora aislamiento.

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