08 de julio de 2016
08.07.2016
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El Franco nombrará hijo adoptivo a José María Bedia, que será despedido esta tarde

Los vecinos lamentan la muerte del cura, una persona "irrepetible, volcada con los demás y de permanente buen humor"

08.07.2016 | 03:42
El Franco nombrará hijo adoptivo a José María Bedia, que será despedido esta tarde

Un personaje irrepetible, bromista, bonachón, cercano y siempre dispuesto a ayudar. Así definen vecinos y amigos al párroco José María Bedia, popularmente conocido como Motorín, y que falleció anteayer a los 83 años de edad. Desde que se conoció la triste noticia de su fallecimiento, han sido incontables las muestras de pesar y tristeza por la pérdida de uno de los sacerdotes más carismáticos y conocidos de la comarca occidental. El funeral será hoy, a las seis de la tarde, en Valdepares, y estará presidido por el arzobispo, Jesús Sanz Montes.

El Ayuntamiento de El Franco celebró ayer un pleno extraordinario y de urgencia para hacer una despedida institucional a este párroco que oficiaba misa en las parroquias franquinas de Valdepares, San Juan de Prendonés, Villalmarzo y La Braña, además de en la coañesa de Cartavio. El Pleno decretó ayer dos días de luto oficial e iniciará el expediente para nombrar a Bedia hijo adoptivo a título póstumo.

"Hizo muchísimo por mucha gente. Nunca valoró lo material y todo lo daba, aunque creo que también disfrutó de la vida y de la gente", dice la alcaldesa franquina, Cecilia Pérez, que destaca la curiosidad innata de Bedia, que lo llevó a hacer infinidad de cosas, entre ellas estudiar varios años de Medicina con el objetivo de ser útil a los demás. La Alcaldesa considera que los homenajes deben de hacerse en vida y por eso entiende que el verdadero tributo a Bedia fue el que le organizaron el año pasado sus vecinos al conmemorar sus bodas de oro como sacerdote en Valdepares.

El cariño que le profesan los vecinos es algo que pudo constatar el párroco de La Caridad, Francisco Javier Fernández, que se ocupó de sus parroquias cuando Bedia causó baja por motivos de salud. "Le caracterizaban la disposición que tenía para la gente y el buen humor que transmitía y que hacía la vida agradable a los demás", explica. Su colega, el cura de Navia, Manuel Álvarez, incide en las mismas cualidades: "Era un hombre que vivía para los demás, no se guardaba nada. Hacía la imagen de Dios visible con su manera de vivir". El párroco naviego subraya que Bedia deja muchos amigos por su manera de ser, siempre con tiempo para atender a quien lo necesitaba.

Por su parte, el párroco de Vegadeo, José Luis Varela, hace hincapié en el carácter afable y bromista del figueirense: "Era amigo de todos y se llevaba bien con todo el mundo. Además, era un buen contador de chistes y siempre tenía uno reservado para cada momento. Es una gran pérdida".

Bedia también es muy querido en el concejo de Coaña, como recuerda la teniente de alcalde, Rosana González: "Tenía una gran calidad humana y era un sacerdote querido por todas las generaciones. Además, se adaptaba a las necesidades de los vecinos".

En su pueblo natal de Figueras, Fernando García, secretario de la asociación de mayores "Cristo del Buen Viaje", destaca la disponibilidad y el servicio permanente de Motorín para con los vecinos y, sobre todo, su "carácter renacentista, que le hacía interesarse y estudiar cualquier cosa". En este sentido, García reclama atención al importante legado escrito -ya sea en forma de artículos, poesía o teatro- que deja el polifacético párroco.

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