02 de septiembre de 2016
02.09.2016

Gaitas naviegas en el Pirineo

"Ha sido espectacular participar en ese ambiente", asegura Luis Feito, director de la banda "La Reina del Truébano", tras el paso de la formación por Francia

02.09.2016 | 04:03
La banda naviega, durante el desfile principal en la localidad francesa.

Hasta Bagnères de Luchon, un pintoresco pueblo en el corazón del Pirineo francés, llegaron la pasada semana la gaita y la sidra asturianas. Los encargados de "exportar" estos bienes patrios fueron los componente de la banda de gaitas "La Reina del Truébano". Era su primer viaje a esta región del país vecino y las sensaciones que se han traído en su regreso no pueden ser mejores: "Ha sido una experiencia muy gratificante, nos hemos sentido muy queridos allí. Nuestro trabajo les ha gustado mucho", asegura el director del conjunto, Luis Feito.

La expedición partió hacia territorio francés con un total de cuarenta componentes. Entre los participantes estaban miembros del conjunto "El Enxambre", la cantera de la banda naviega. "Es importante que vayan participando en las salidas del grupo, para que se motiven y cojan confianza", apunta el director. Tras diez horas de autobús, las gaitas asturianas llegaron al pintoresco destino, entre altas montañas y lagos cristalinos. Allí les aguardaba un gran desfile, dentro de la "Fiesta de las flores", en el que participaron junto a grupos de otras muchas nacionalidades.

"El pueblo, dentro de un valle precioso, era muy señorial, tiene mucha fama por las propiedades termales de sus aguas", describe Feito, que explica que "las medidas de seguridad eran impresionantes", lo cual no restó público al desfile. "No sé la cantidad de personas que estaban allí... miles. Fue espectacular actuar en ese ambiente. En una gran avenida, desfilaron unas treinta carrozas repletas de flores, junto con una gran cantidad de agrupaciones musicales", recuerda el director.

De todas, "La Reina del Truébano" era la única banda de gaitas, por lo que "nos colocaron al final, éramos lo que más gustaba". Los naviegos no se cortaron a la hora de hace de embajadores de su tierra. "Explicamos lo que es Asturias, dónde estamos, las tradiciones... Y celebramos una gran espicha para todos. La sidra se acabó enseguida", bromea Feito, que cree que los franceses quedaron "encantados". La banda naviega sumó así una pica más en su afán por "conquistar" el globo a base de música, en el año en el que celebra su vigésimo aniversario.

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