29 de septiembre de 2016
29.09.2016
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Por fe o por tradición, todos a Villaoril

"La Virgen no nos falló nunca", aseguran los devotos en la romería naviega, muy concurrida a pesar de caer en miércoles

29.09.2016 | 03:50

Ir a Villaoril, acercarse hasta la fuente santa y mojarse con un poco de ese agua. Es el ritual que, bien por tradición o por devoción, cientos de personas llevaron a cabo en la jornada de ayer, en el día más señalado para la Virgen de Villaoril. Los efectos milagrosos del manantial son "leyendas" para unos, mientras que se vuelven creencias firmes para otros. No obstante, todos disfrutaron un año más de la romería, conocida popularmente como "Las Gallegas", en la que no pudieron faltar ni las avellanas ni las rosquillas, esencia gastronómica de esta fiesta.

Desde que bien temprano, a las siete de la mañana, se iniciasen las misas en el santuario, Villaoril se convirtió en un auténtico hervidero de gente. Remató, con la gran romería, una novena muy seguida por los vecinos del entorno. A mediodía, con el sonido de las gaitas y el brillar del sol, la celebración tomó color, y descubrió los encantos que atraen cada año a una multitud. Esta vez sorprendió que la cita lograse reunir en miércoles a tantos fieles, muchos de ellos llegados a pie.

Antes de que llegase hasta la santa fuente la procesión con la Virgen en el frente, Pilar Fernández se acercó para mojarse con el agua que emana, a chorro, del caño. "A la Virgen la tengo como una amiga, alguien especial", señala esta vecina de Coaña, aunque natural de Villaoril, que no desaprovecha la oportunidad, cada 28 de septiembre, de vivir esta fiesta. "Más que nada, para dar una vuelta, ver a gente que hace tiempo que no ves, comprar avellanas... No me tira mucho la fe", señala.

"Solemos venir a Villaoril a comer. Traemos la comida y echamos unas horas agradables. Sobre todo, por tradición. Ya de pequeños nos traían nuestros padres y abuelos, y nosotros, una vez terminamos las obligaciones laborales, nos incorporamos y rellenamos el ocio con este tipo de actos", señala José Ramón Fernández, otro vecino del concejo que acude hasta la fuente junto con unos amigos. "Piensan que los juanetes se los va a quitar el agua, sin pasar por el quirófano", bromea uno de ellos, que recuerda cómo antaño "venían autobuses y autobuses llenos desde Galicia para este día". De ahí su nombre. Ahora esa afluencia desde la comunidad vecina se mantiene, aunque de forma muy reducida.

La fe es lo que mueve a Justa Acevedo a bajar hasta la fuente y llenar de agua varias botellas, momentos después de haberse celebrado el rito de la bendición, con la talla de la Virgen presente. "Tengo muchos motivos, muy especiales, para darle las gracias y recoger este agua", explica. Esta naviega señala que ha llenado varios recipientes "para repartir entre los hijos", una costumbre que repite cada año, "desde hace mucho tiempo". "Yo tengo mucha fe. Y como tengo mucha fe, creo que me va a servir. No me falló nunca", asevera con la voz tomada por la emoción.

"Ojalá todos nosotros, que bebemos en la fuente de la Virgen de Villaoril, podamos imitarla en nuestra vida", deseó el párroco oficiante durante la bendición del agua. Este acto central de la jornada se desarrolla en el lugar donde, según la tradición, se apareció la Virgen cuando un vecino se encontraba desbrozando.

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