08 de marzo de 2017
08.03.2017

"Hay que hablar de drogas desde la cuna" afirma la psicóloga Elia Frías en Vegadeo

La experta sostiene en el instituto local que "debemos dar herramientas a nuestros hijos para que sepan decir que no frente a la presión del grupo"

08.03.2017 | 03:55
Elia Frías, ayer, en el salón de actos del instituto.

La psicóloga valdesana Elia Frías ofreció ayer en el instituto Elisa y Luis Villamil de Vegadeo algunas claves para abordar el problema del consumo de alcohol entre los jóvenes y, especialmente, para acabar con el popular "botellón" que preocupa a las familias de la comarca. "Debemos dar herramientas a nuestros hijos para que, cuando reciban la presión del grupo, sepan decir que no. Hay que formales desde el principio", sostiene esta profesional, que dirige la Escuela de familias del centro veigueño.

Esta sesión especial de la Escuela de familias fue organizada por el Ayuntamiento de Vegadeo a través del Plan municipal sobre drogas, con el apoyo del instituto y de la Asociación de madres, padres y tutores legales de alumnos (Amapatua). La iniciativa busca dar respuesta a la preocupación de los progenitores y también abrir el debate sobre la necesidad de plantear formas de ocio sano en los entornos rurales.

Frías, que estuvo acompañada por el psicólogo en prácticas Iván Rodríguez, considera que el alcohol, por su alto grado de aceptación social, es "una de las drogas legales más peligrosas" que existen, de ahí que anime a los padres a hablar a sus hijos de ello desde edades bien tempranas. "Hay que hablar de drogas, al igual que de sexo, desde la cuna. Claro está, siempre en función de la edad y en un idioma que entiendan", precisa. En este sentido, deja claro que serán los propios adolescentes los que van a decidir si consumen o no, pero deben hacerlo teniendo toda la información: "Son libres para elegir; deben saber que son responsables de sus actos".

La psicóloga considera que no solo es bueno hablar de drogas desde bien pronto, sino también mantener una escucha activa hacia los hijos y también pedirles su opinión cuando ellos plantean un dilema. "El '¿tú que harías?' les sube muchísimo la autoestima", explica. También recomienda facilitar que los jóvenes tomen responsabilidades, aceptarles como son, no interrogarles, compartir comidas y cenas sin pantallas y, sobre todo, dedicarles tiempo "pata negra", es decir, de calidad y sin interferencias.

Estas pautas, señala, darán buenos resultados a largo plazo. Por contra, añade esta profesional, serán negativos si se mantiene al niño al margen de la vida de los adultos, si no se le escucha o no se confía en él, si las familias se desvinculan de su vida emocional y personal una vez llega al instituto o si se les deja usar la tecnología 24 horas al día. También, añade, es negativo abusar de las drogas delante de los menores.

Frías cree que la principal responsabilidad recae en las familias, encargadas de la educación de sus hijos, aunque opina que la sociedad también debe intervenir. Indica que la inexistencia de alternativas de ocio para jóvenes es "un factor que precipita el consumo", y de ahí que anime a los responsables municipales a plantear propuestas diferentes. Con todo, defiende que "el hecho de que no haya sitios donde ir no es el factor principal, la base es la educación en la familia".

Con respecto a las alternativas, plantea como propuesta habilitatar espacios públicos para plantear actividades nocturnas para todos los públicos y abiertas, además, a las propuestas de los vecinos. "Con poquitos recursos se puede hacer mucho, sólo hace falta motivación", concluye.

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