09 de septiembre de 2017
09.09.2017

Con sus historias a la Virgen de Pastur

Balbino Fernández superó un bache de salud, Laura García se recuperó de un grave accidente y Adrián López se apuntó a la vida sana: todos dieron gracias ayer en el santuario de Illano, lleno hasta la bandera

09.09.2017 | 04:14

Cada 8 de septiembre en el santuario de Pastur confluyen cientos de historias. Relatos de superación persona, peticiones a la Virgen, agradecimientos por las promesas cumplidas y, sobre todo, mucha devoción. Este punto del concejo de Illano, incrustado en la sierra montañosa y rodeado de un frondoso bosque autóctono vive la jornada desbordando fe por los cuatro costados.

Y ayer no fue una excepción: se contaron por centenares las personas que se acercaron para venerar a Nuestra Señora de Pastur, encendieron una vela, rezaron y, también, disfrutaron de una romería como las de antes, de mantel a la sombra de los árboles, de disfrutar del día en familia.

Hay en Pastur historias tristes, pero también otras con final feliz. Como la que protagoniza el suegro de Juan Antonio Sánchez, Balbino Fernández. La familia llegó ayer al santuario con una sola idea: dar gracias porque el bache de salud por el que atravesó el propio Balbino se haya solventado sin sobresaltos.

"Hace quince días estaba en el hospital, y ahora aquí lo tenemos, rezando", explica Sánchez, cuya familia ha llegado desde Oviedo. Cuando se encontraba en uno de los momentos más duros, la familia se encomendó a la Virgen de Pastur, "y esta vez, gracias a Dios, salió todo bien".

La talla, cree Juan Antonio Sánchez, "es muy querida y tiene mucho tirón en la comarca". Además, cree que se trata de una celebración, esta del 8 de septiembre, "muy especial". "Que coincida con el día de Asturias es emocionante para los que tenemos relación con esta tierra, tiene algo que no se puede explicar", afirma.

El mismo final feliz tiene la historia de dos amigas, Laura García y Modesta Jardón, que llegaron al santuario a las once y media de la mañana, tras caminar dos horas desde Soutelo, en San Martín de Oscos. La fe también motivó esta peregrinación: "Ella había sufrido un accidente bastante grave, y prometí que si salía todo bien, vendríamos caminando. Y aquí estamos", explica Jardón. "Hay mucha devoción, mucha, la gente le tiene mucha fe. Y la verdad es que en nuestro caso, cumplió", añade.

Estas amigas no se olvida, tampoco, de la vertiente más festiva de la celebración: "Están al llegar los maridos y los guajes con la merienda. Aprovecharemos para tomar algo y comer debajo de un árbol", apunta Laura García.

Buen testigo del fenómeno de Pastur es el boalés Adrián López. Recuerda cuando, de niño, acudía con su familia a este enclave, para disfrutar de las meriendas y la romería. En su caso, continúa visitando el santuario "por tradición". Lo hace en bicicleta, desde hace cuatro años. "Fue todo uno: dejé de fumar, compré la bici, y desde entonces siempre vengo en ella. Es un aliciente más a la fiesta", señala.

Para López, se trata de una celebración "como las de antes, en un lugar en el que no hay cobertura, y se cita mucha gente, sobre todo mayor", para mostrar su devoción a Nuestra Señora de Pastur. "Al final se forma una romería muy guapa, en un pueblo pequeño como éste. No hay cobertura, es como volver a la vida de hace cincuenta años", subraya.

El día de fiesta se saldó en Pastur con un gran éxito. El tiempo acompañó desde primera hora de la mañana, y fueron muchos los que se decidieron a pasar el día en tierras de Illano. El santuario se afianza y consolida gracias a estas celebraciones multitudinarias, dando ya por superado el incendio que asoló el lugar en el año 2005.

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