JAVIER MORÁN
En efecto, el Grupo municipal del Partido Popular se ha hecho gran amigo del lobo, al que invocan como en el cuento en el que aquel personaje atemorizaba a sus convecinos con el grito de que la alimaña venía una y otra vez. La reiteración del mensaje sin que se cumpliera el anuncio desactivó al vecindario, pero el día que en verdad se presentó el lobo debió de haber una carnicería respetable.
Así pues, sigue viniendo el lobo al Ayuntamiento para mayor solaz del equipo de gobierno de Paz Fernández Felgueroso. Viene el lobo del Partido Popular pero, la verdad, nos hemos perdido ya en el recuento de litigios que efectivamente han presentado. El último anunciado, y parece que presentado, es un contencioso causado porque Felgueroso retiró del orden del día del Pleno una propuesta de los populares para crear una comisión sobre un asunto de nombre longuísimo, algo así como «comisión no permanente para analizar la aplicación de estándares de arquitectura sostenible en el plan especial de vías». Como dijo Trillo cuando era presidente del Congreso: «¡Manda huevos!».
Pero vayamos al meollo del asunto, que son las peregrinaciones camino del juez cada vez que Felgueroso y sus ediles dificultan la labor de la oposición. Aquí hemos dicho que la gobernanza municipal del PSOE recibió en el pasado numerosos avisos de los tribunales en materia de selección de funcionarios. Incluso contraviniendo informes al respecto, el Ayuntamiento acudió al Tribunal Supremo en busca de razón y los magistrados del reino le respondieron que estaba perfectamente claro que no se podía acudir al alto tribunal en esos casos. Lo que ello ha costado al erario gijonés es algo todavía desconocido.
Por tanto, es un lenguaje el de los jueces que el gobierno municipal entiende bastante bien, a fuerza de coscorrones. Sólo resta pedirle al PP que sea ordenado y riguroso cuando invoca al lobo.