JAVIER NEIRA
La ley de Memoria Rencorosa o Mentira Histórica o Falseamiento Odioso o como se llame va dirigida directamente contra la Iglesia católica: es el blanco principal del zapaterismo y como, además, el clero es mayormente progre, le va la marcha o no se quiere enterar de nada, el panorama se está volviendo insoportable.
Durante la guerra civil las fuerzas de progreso asesinaron a 7.000 curas y monjas. Ni Nerón. Jamás había ocurrido tal en ningún país en dos milenios de cristianismo. Pues bien, ahora se obliga por ley a que retiren toda referencia de los templos. A eso se llama ensañamiento. Ojo, cuando un Gobierno se mete así en la órbita de lo privado, se vuelve dictadura.
También serán eliminados los nombres de las calles relacionados con el franquismo. ¿Y el municipalismo que tanto cacarean? A quien no lo haga se le retirarán ayudas económicas. En el caso de Oviedo, como no recibe ni un céntimo, de ninguna manera podrán presionar. De todos modos, si obligan a quitar los nombres el Ayuntamiento carbayón debería hacer algo. La verdad es que el PP ovetense no se entera de nada -les pasan por delante de las narices que el Campoamor ya no es el primer teatro de Asturias, como estaba visto hace años que iban a hacer, y ni pestañean: están peor aun que la Iglesia-, pues eso, como viven en Babia seguro que no saben reaccionar. Por eso ofrezco una alternativa, en la seguridad de que, desde su inopia, no la seguirán, pero al menos que conste.
Quiero decir que si hay que quitar nombres habrá que poner otros: ahí van algunas propuestas. La calle Valentín Masip se puede sustituir por José María Aznar; la calle Coronel Aranda, por Adolfo Suárez; Comandante Caballero, para Francisco Álvarez-Cascos; General Yagüe, para Esperanza Aguirre; Alférez Provisional sería Acebes; Capitán Almeida, Zaplana..., ah, y una ancha avenida para el gran precursor al que siguen como patitos mecánicos incluso los sesudos jurados de los mismísimos premios Nobel. Me refiero, claro, a Graciano Proel García.