Cien líneas

Líos

14.05.2008 | 00:00
Líos
Líos

Rajoy acaba de recomendar a los suyos que no se metan en líos. Una frase que recuerda inmediatamente a aquélla que se le atribuye a Franco: «Haga como yo que no me meto en política».


Los gallegos son inocentes, pero ya se ve que a la hora de los resortes psicológicos y aunque se trate de generaciones muy distantes no hay tanta diferencia entre un ferrolano y un pontevedrés.


A fin de cuentas, el consejo del líder popular es la frase típica de una madre y, por extensión, de cualquier agente protector: hijo, no te metas en política, muchacho, no te metas en líos.


El problema es que cuando se pronuncia una frase semejante es porque uno está metido hasta el cuello en la política, que es tanto como estar sumergido en mil líos.


El PP no es que esté metido en un lío, es que es puro lío que se puede resumir en una disyuntiva: ganar como sea o ganar cuando sea.


Dicho de otra manera, unos quieren ganar a costa de los principios y otros opinan que la cuestión es tener principios que antes o después se acabará ganando.


La diferencia es abismal y en buena medida cotidiana. Sin entrar en valoraciones morales, lo cierto es que el personal -vamos, todos nosotros- estamos siempre en unas o en otras.


Al PP le ha llegado la melodía del pacto con el PSOE y ha empezado a interpretarla como quien toca el concierto para violín de Beethoven con una pandereta y acompañamiento de palmas: atención, compañeros, hay pacto de manera que si nos portamos bien durante una temporada heredaremos a ZP porque, encima, la crisis económica ayuda.


Pero, hombre, un poco de finura. De lo que se trata es de evitar la disolución de España. El PP llegará a la Moncloa cuando haga méritos y para eso no cuenta plegarse al PSOE y menos a los nacionalistas, sino atender a los electores.

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