Sol y sombra

María no son todos

15.05.2008 | 00:00
María no son todos
María no son todos

Rajoy ha impuesto la ley del silencio para evitar mayores consecuencias tras el desmarque de María San Gil de la ponencia política. Don Mariano, que hace una semana se mostraba eufórico, ahora se rila porque entre los suyos y en estos momentos el que no se arrima a la presidenta del Partido Popular del País Vasco ya puede ir despidiéndose de sintonizar con la militancia y los votantes. Entre los oportunistas hay, eso sí, fríos y tibios, e incluso redomados cursis, como González Pons, que ha llegado a decir: «María somos todos».


No hay duda de que Mariano Rajoy puede sorber y soplar, al mismo tiempo, como buen gallego. Creo, además, que no está entre sus virtudes guardar la compostura adecuada en los momentos en que hay que demostrar cierta firmeza de carácter, como prueba aquella vez del helicóptero accidentado del que Esperanza Aguirre salió como si no hubiera pasado nada y él, sin embago, lo hizo trastabillante y con el pánico reflejado en el rostro. Rajoy se asusta ya por lo que le está pasando y, más todavía, por lo que le puede ocurrir en este camino de despropósitos que ha emprendido hasta el congreso de Valencia.


Mariano Rajoy sabe, y si no lo sabe es que no es tan despierto como ha querido dar a entender, que sin María San Gil no hay PP que valga. En cambio, sin él, al partido le iría muy bien. Divinamente, creo yo, teniendo en cuenta su inercia de perdedor y el giro sinsustancia con que nos ha sorprendido tras el 9 de marzo.


Sin embargo, los nacionalistas vascos no ven indicios de que el PP haya cambiado de rumbo. El portavoz en el Congreso, Josu Urkullu, ha dicho que casi da miedo pensar en los calificativos que estaba dispuesta a usar San Gil en la ponencia sobre la lucha contra ETA, que ayer precisamente volvió a matar. ¿Qué calificativos prefiere Urkullu para unos asesinos? Y para el PNV ¿cuáles serían los epítetos adecuados?

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