Cien líneas

Salvar los muebles

18.05.2008 | 00:00
Salvar los muebles
Salvar los muebles

Oviedo ni siquiera figura ya en la publicidad del Gobierno del Principado para promocionar la imagen de Asturias en el extranjero. Malditos apestados, de ésos ni una fotografía ni una frase ni la más mínima cita, nada de nada de nada de nada... así son las tajantes órdenes de los implacables jefes del cerco. Se cumplen a rajatabla.


Llevo tiempo sosteniendo que Oviedo se está jugando su misma existencia. Hombre, en el peor de los casos nunca va a desaparecer, pero quedar suspendida en el limbo del espacio-tiempo como un poblachón norteafricano es igual o peor que ser borrado del mapa.


La comparación histórica sale sola: Cartago. Fue destruida por los romanos y hasta echaron sal en los campos de la derrota para que no creciese ni una hierba entre unas ruinas que no levantaban más de un palmo.


En Oviedo, ahora, lo mismo. Por ejemplo, la contra impide que tenga un rascacielos -el Tridente de Calatrava- que sería la envidia de cualquier gran ciudad internacional.


O también la maniobra, ya descarada, para llevarse medio Museo de Bellas Artes al cluster de la Laboral -en realidad, más de medio museo, porque la Colección Masaveu vale bastante más que el resto, aunque desde dentro siempre hayan intentado desacreditarla- y para mayor escarnio ante las mismísimas barbas del alcalde Gabino de Lorenzo, que cuando sí defendía los intereses de Oviedo arriesgó en la polémica sobre el domicilio oficial de Pedro Masaveu y logró que más de 400 excelentes cuadros fuesen a parar a Oviedo y no a Madrid, como quería Gallardón. Pues, bien, ahora irán a Gijón, ¿cabe mayor derrota y tomadura de pelo?


Si las autoridades locales no están dispuestas a defender la ciudad -más allá de retóricas por una capitalidad nominal que jamás se llegó a discutir-, si no quieren o pueden dar esa batalla, ¿por qué no dimiten?


Seguro que hay un montón de ovetenses dispuestos a defender los intereses de la ciudad, así que, señores, den paso a la gente luchadora y a ver si in extremis logramos salvar algún mueble carbayón.

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