Se equivoca Aguirre: ZP debe ver a Ibarretxe

19.05.2008 | 00:00
Se equivoca Aguirre: ZP debe ver a Ibarretxe
Se equivoca Aguirre: ZP debe ver a Ibarretxe

Se equivoca, a mi juicio, la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, cuando dice que debe suspenderse el encuentro previsto para este martes entre Zapatero e Ibarretxe en la Moncloa. Como se equivocan, pienso, algunos editorialistas y comentaristas que predican lo mismo, alegando que, de manera claramente injustificada, el PNV apoyó una moción en el Parlamento vasco condenando -por cierto, sin pruebas- al Gobierno español por amparar supuestas torturas policiales contra detenidos etarras. Se trata de un apoyo irresponsable el del Gobierno vasco, por cuanto no existen datos fidedignos que sustenten una acusación que el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha calificado, con razón, como «muy grave». El respaldo a la moción de Aralar ha sido, me parece, un patinazo de los partidos que gobiernan en el País Vasco; pero a ese patinazo no se debería responder con otro, como sería cancelar la reunión monclovita de este martes.


Porque, al fin y al cabo, Juan José Ibarretxe, personaje tozudo, inflexible, extraño -«marciano con boina», lo calificó un ex ministro socialista que tiene motivos para decir que lo conoce-, es, querámoslo o no, el presidente del Gobierno vasco. Y quienes hemos creído, desde siempre, que el inquilino de la Moncloa debe recibir a todos, comenzando por los principales responsables autonómicos, no podemos ahora pedir exclusiones simplemente porque nos guste más o menos la actitud de determinado presidente de una comunidad. Se empieza excluyendo a Ibarretxe y se termina sin recibir, como hizo Aznar, a los presidentes de las autonomías de signo político distinto. O, incluso, a los de las propias que se muestran incómodos.


Soy pesimista, la verdad, acerca de lo que pueda salir de la «cumbre» entre ZP e Ibarretxe. Por mucho que ayer el Lendakari quisiese, quizá para compensar otras actitudes, mostrarse comprensivo y afable con las víctimas del terror de ETA, no creo que haya aproximación de posiciones entre socialistas y peneuvistas. O, al menos, con los peneuvistas afectos a Ibarretxe, empeñado en mantener «su» consulta popular para octubre, aunque aún no nos haya desvelado en qué diablos va a consistir concretamente la consulta ni para qué le va a servir. No creo que Zapatero logre convencerle de que dé marcha atrás: sería la primera vez en su vida que este habitante de Ajuria Enea llegado desde Marte lo hiciese.


Pero el diálogo nunca debe excluirse, y ésa es una acertada máxima que, hasta ahora, viene orientando la política de Zapatero. Comprendo que Esperanza Aguirre, que, sin embargo, es persona también dialogante en general, tenga que escenificar una posición «dura» pidiendo que el presidente del Gobierno central y el vasco no se encuentren, pero ya digo: lo juzgo un error descomunal.

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