Obama y la realidad

24.05.2008 | 17:59

A un paso de terminar las primarias demócratas, todo el mundo coincide en que está a punto de producirse un hecho histórico: por primera vez, un candidato presidencial de EE UU será un senador de color, Barack Obama. Lo que no está tan claro es que, el próximo noviembre, vaya a convertirse en el inquilino de la Casa Blanca.
Pese a recaudar más dinero y aunque ha atraído a más gente a los mítines, las debilidades de Obama son notables. En primer lugar, Hillary Clinton no ha abandonado la lucha por la nominación. Motivos: Obama no cuenta con la mayoría matemática (a la espera de la decisión de los superdelegados del partido); Clinton ha demostrado que Obama tiene votantes hostiles, que ella cubre (blancos sin estudios, latinos, judíos) y? pueden surgir revelaciones incómodas que lleven a reconsiderar la apuesta por Obama.
Además, la maquinaria republicana apenas ha atacado a Obama. EE UU es «un país en guerra» y, en casos precedentes, siempre optó por el candidato mejor percibido como comandante en jefe. Si la voluntad de conversar con Cuba o Irán, mostrada por Obama, se convierte en señal de apaciguamiento sería letal. Tampoco hay que olvidar el factor racial, que juega contra Obama en estados de población blanca y/o en declive (como Ohio, que igualó el resultado nacional en 2004 y donde John McCain lidera ahora las encuestas).
La trayectoria de Obama ha sido meritoria. Pero, para saber si vencerá, no hay que fijarse en los comentaristas de nuestros sesudos diarios. Estaríamos mejor informados si analizáramos los artículos de Karl Rove (el hombre que llevó a Bush a ganar dos veces) o leyéramos «Una nación conservadora», un libro de dos periodistas de «The Economist». En él no se pegan palos a EE UU, como en los de Noam Chomsky, pero tienen la virtud de ceñirse a los hechos.

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