Ventanal

Partido sin mística

 
Partido sin mística
Partido sin mística  

JOSÉ LUIS POYAL Un partido político, para ser considerado como tal, debe definirse como una agrupación que se esfuerza por ganar elecciones y gestionar el poder, o la oposición más relevante, si fracasa.


No parece que esta descripción encaje, en estos momentos, con el PP inmerso en la ceremonia de la inmolación, en una lucha desgarradora donde cada vez resulta más difícil distinguir entre aquellos a los que se les calificaba como depositarios y animadores de un ideario, con mayor o menor entusiasmo votado por diez millones de españoles, y los «burócratas de la política», el alma gris del PP, como acertadamente los califica Cristina Losada, fina columnista.


Estos «burócratas de la política» son personajes que nada arriesgan, que están por contrato, que se dicen expertos en análisis sociológicos y en campañas electorales, mediadores en influencias y con formidables enlaces en áreas fácticas y de comunicación.


Con la concurrencia de tal dicotomía, Fraga, Gallardón, Aguirre, Mayor Oreja, María San Gil, Arístegui, González Pons, Zaplana, Acebes, Soraya, Lasalle, Arriola, incluidos Rajoy y Aznar (Rato no responde, ni se le espera), figuran en un magma político donde prevalece el mutuo acoso y derribo con excusas ideológicas y sólo excusas.


Todo partido político vive de su mística, de su ideología, y muere de su política. En la forma de administrar esos términos está el secreto de la pervivencia. Las diferencias entre el PSOE y el PP, a este respecto, son manifiestas.


El partido en el Gobierno se ha convertido, después de aquella crisis de los noventa, en una maquinaria del poder, a base de propagar unas ideas difusas y etéreas que incluyen «progreso», «igualdad», «laicismo», «pacifismo», etcétera, que se arrojan a la cara con cualquier motivo a los que no están en sus filas. Frente a ello, un PP acomplejado, que no sabe explicar si es conservador, centro-derecha, centro-izquierda, demócrata cristiano, liberal y de todos los santos.


Tienen motivos sobrados de indignación los millones de votantes que dieron su confianza al PP y que se preguntan ¿de qué iba entonces? La confusión de la confusión aumenta cada hora conforme los barones, ideólogos, asesores, acompañantes, etcétera, se manifiestan contradictoriamente a la espera de un desenlace que no puede prolongarse.


A la hora de impartir responsabilidades, habría que nominar no sólo a Mariano Rajoy por su falta de liderazgo, sino también a quienes mudan alegremente de convicciones y muy duramente a quienes, desde altavoces mediáticos de distinto signo, tratan de imponer sus fórmulas salvadoras. El espectáculo de P. J. Ramírez y Jiménez Losantos, junto a «El País» y La SER, sobrepasan los niveles de manipulación generalmente aceptados.

  HEMEROTECA
      CONÓZCANOS:   CONTACTO |  LA NUEVA ESPAÑA |  CLUB PRENSA ASTURIANA |  PUNTOS DE VENTA |  PROMOCIONES      PUBLICIDAD: TARIFAS| AGENCIAS| CONTRATAR   
Lne.es y La Nueva España son productos de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de La Nueva España. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.


  Aviso legal
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà | El Diari  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad | Oscars | Premios Goya