Políticamente muerto o gran resistente

26.05.2008 | 00:00
Políticamente muerto o gran resistente Políticamente muerto o gran resistente

Hay para todos los gustos, a la hora de considerar el papel que viene ejerciendo el principal dirigente del PP, su «tercer» presidente -considerando a Fraga y a Aznar, que también están teniendo algo que decir en la actual crisis-, Mariano Rajoy. Para unos es ya un personaje políticamente sin recuperación posible o con deterioro de imagen irreversible. Otros elogian su capacidad de aguante y resistencia, en esta hora adversa, en que parece haber quedado abierta la veda de su acoso y derribo. Lo cierto es que la mismísima Conferencia Episcopal ha mostrado su desasosiego por la apreciable inclinación que Rouco Varela viene teniendo hacia alguno de los más irreductibles enemigos de Rajoy, Jiménez Losantos, pese a que Rajoy en persona reclamó a Rouco Varela, conforme relata «La Vanguardia», que la Conferencia Episcopal se mantuviera neutral en el actual proceso del PP. Se entiende que la renovación de contrato de Losantos en esta fase es una actitud belicosa inadmisible por parte del presidente de la Conferencia Episcopal.


Pues bien, en esta hora de repartirse ya el liderazgo del PP, el propio Rajoy se defiende y hasta contraataca: «Yo no he cambiado mi posición sobre la unidad de España o los estatutos», dice, aunque también se muestra partidario de que el PP se adapte a la realidad cambiante sin perder sus principios. Eso no incluye pactar con el PNV, como algunos, como María San Gil, Jaime Mayor u Ortega Lara, han llegado a deducir, porque «su actitud es una huida hacia ninguna parte». Pero, como explica, dialogar manteniendo los principios políticos, eso es posible, eso es la política... También señala que nunca defenderá una negociación política con ETA. Cree Rajoy que Zapatero negoció con ETA cosas que no debía haber negociado. E insiste en sus propósitos: «Presentaré mi candidatura al congreso del partido en junio, sin la menor duda, porque tengo un proyecto de partido y un proyecto para España». Curiosamente, en estas amplias declaraciones a «Abc», Rajoy elogia el que llama impecable comportamiento de Aznar, por más que también proclame que «algunos episodios superan con creces las críticas legítimas...».


En estos terrenos impresos avanza la crisis política severísima que vive el PP, y que deja indiferentes a pocos. Y mientras, también «la calle» quiere hacerse oír: algunos diarios han dado noticia de que pudieron contar con los dedos de una mano los manifestantes llegados en la tarde de este sábado para manifestarse contra Mariano Rajoy, manifestación convocada a través de correos electrónicos y mensajes de móvil. En una de esas manifestaciones se muestra cómo dos de tales manifestantes muestran una bandera de España. ¿Quién lo podría imaginar? Rajoy parece el nuevo adversario de las «esencias de España», su bandera y su unidad...

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