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223 años y ni caso javier neira 223 años y ni caso javier neira 223 años y ni caso javier neira 223 años y ni caso javier neira

28.05.2008 | 02:00
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Alumnos de la Escuela de Arte de Oviedo han salido a las calles de la ciudad para explicar quiénes son, de dónde vienen y qué hacen. Una campaña para captar matrícula porque los tiempos cambian y un centro académico necesita salir al encuentro con la sociedad.


Una campaña fantástica, desarrollada a lo largo de más de una semana en la plaza de Porlier. Con cuatro cosas -por algo son artistas- lograron llamar la atención y, por qué no decirlo, sacarle los colores a quien corresponda, aunque quizá no fuese ésa su intención.


Los lemas mostrados en varios carteles eran definitivos porque, como indicaban, la escuela abrió sus puertas en Oviedo hace 223 años -no 399 como la Universidad, pero, sin duda, muchos, muchísimos- y todo para que ahora se lleven el arte y la enseñanza del arte a la Villa del Adelantado o a la Villa del Polígrafo.


Los estudiantes indicaban en los paneles que la Escuela de Arte de Oviedo empezó su andadura tres años antes de la publicación del primer número de «The Times», cuando no habían nacido ni Agustina de Aragón ni Joaquina Bobela ni Lord Byron, cuando no existía el Museo del Prado, cuando Mozart estrenaba sus óperas en Praga y Viena, ocho años antes de que Luis XVI y María Antonieta fuesen decapitados, siete años antes de la primera acuñación del dólar, cuatro años antes de la abolición del feudalismo, de la declaración de los derechos del hombre...


Pues bien, un centro con esa tradición y por el que pasaron todos los grandes artistas asturianos, que lleva, insisto, más de dos siglos en la capital de Asturias, fue despiezado hace apenas tres o cuatro años por los eternos enemigos de Oviedo que han conseguido lo mismo que ahora quieren hacer con el Museo de Bellas Artes y con la temporada de Ópera: sembrar todo por varias villas como mejor forma de despojar Oviedo. Y aquí, todos mudos.

Alumnos de la Escuela de Arte de Oviedo han salido a las calles de la ciudad para explicar quiénes son, de dónde vienen y qué hacen. Una campaña para captar matrícula porque los tiempos cambian y un centro académico necesita salir al encuentro con la sociedad.


Una campaña fantástica, desarrollada a lo largo de más de una semana en la plaza de Porlier. Con cuatro cosas -por algo son artistas- lograron llamar la atención y, por qué no decirlo, sacarle los colores a quien corresponda, aunque quizá no fuese ésa su intención.


Los lemas mostrados en varios carteles eran definitivos porque, como indicaban, la escuela abrió sus puertas en Oviedo hace 223 años -no 399 como la Universidad, pero, sin duda, muchos, muchísimos- y todo para que ahora se lleven el arte y la enseñanza del arte a la Villa del Adelantado o a la Villa del Polígrafo.


Los estudiantes indicaban en los paneles que la Escuela de Arte de Oviedo empezó su andadura tres años antes de la publicación del primer número de «The Times», cuando no habían nacido ni Agustina de Aragón ni Joaquina Bobela ni Lord Byron, cuando no existía el Museo del Prado, cuando Mozart estrenaba sus óperas en Praga y Viena, ocho años antes de que Luis XVI y María Antonieta fuesen decapitados, siete años antes de la primera acuñación del dólar, cuatro años antes de la abolición del feudalismo, de la declaración de los derechos del hombre...


Pues bien, un centro con esa tradición y por el que pasaron todos los grandes artistas asturianos, que lleva, insisto, más de dos siglos en la capital de Asturias, fue despiezado hace apenas tres o cuatro años por los eternos enemigos de Oviedo que han conseguido lo mismo que ahora quieren hacer con el Museo de Bellas Artes y con la temporada de Ópera: sembrar todo por varias villas como mejor forma de despojar Oviedo. Y aquí, todos mudos.

Alumnos de la Escuela de Arte de Oviedo han salido a las calles de la ciudad para explicar quiénes son, de dónde vienen y qué hacen. Una campaña para captar matrícula porque los tiempos cambian y un centro académico necesita salir al encuentro con la sociedad.


Una campaña fantástica, desarrollada a lo largo de más de una semana en la plaza de Porlier. Con cuatro cosas -por algo son artistas- lograron llamar la atención y, por qué no decirlo, sacarle los colores a quien corresponda, aunque quizá no fuese ésa su intención.


Los lemas mostrados en varios carteles eran definitivos porque, como indicaban, la escuela abrió sus puertas en Oviedo hace 223 años -no 399 como la Universidad, pero, sin duda, muchos, muchísimos- y todo para que ahora se lleven el arte y la enseñanza del arte a la Villa del Adelantado o a la Villa del Polígrafo.


Los estudiantes indicaban en los paneles que la Escuela de Arte de Oviedo empezó su andadura tres años antes de la publicación del primer número de «The Times», cuando no habían nacido ni Agustina de Aragón ni Joaquina Bobela ni Lord Byron, cuando no existía el Museo del Prado, cuando Mozart estrenaba sus óperas en Praga y Viena, ocho años antes de que Luis XVI y María Antonieta fuesen decapitados, siete años antes de la primera acuñación del dólar, cuatro años antes de la abolición del feudalismo, de la declaración de los derechos del hombre...


Pues bien, un centro con esa tradición y por el que pasaron todos los grandes artistas asturianos, que lleva, insisto, más de dos siglos en la capital de Asturias, fue despiezado hace apenas tres o cuatro años por los eternos enemigos de Oviedo que han conseguido lo mismo que ahora quieren hacer con el Museo de Bellas Artes y con la temporada de Ópera: sembrar todo por varias villas como mejor forma de despojar Oviedo. Y aquí, todos mudos.

Alumnos de la Escuela de Arte de Oviedo han salido a las calles de la ciudad para explicar quiénes son, de dónde vienen y qué hacen. Una campaña para captar matrícula porque los tiempos cambian y un centro académico necesita salir al encuentro con la sociedad.


Una campaña fantástica, desarrollada a lo largo de más de una semana en la plaza de Porlier. Con cuatro cosas -por algo son artistas- lograron llamar la atención y, por qué no decirlo, sacarle los colores a quien corresponda, aunque quizá no fuese ésa su intención.


Los lemas mostrados en varios carteles eran definitivos porque, como indicaban, la escuela abrió sus puertas en Oviedo hace 223 años -no 399 como la Universidad, pero, sin duda, muchos, muchísimos- y todo para que ahora se lleven el arte y la enseñanza del arte a la Villa del Adelantado o a la Villa del Polígrafo.


Los estudiantes indicaban en los paneles que la Escuela de Arte de Oviedo empezó su andadura tres años antes de la publicación del primer número de «The Times», cuando no habían nacido ni Agustina de Aragón ni Joaquina Bobela ni Lord Byron, cuando no existía el Museo del Prado, cuando Mozart estrenaba sus óperas en Praga y Viena, ocho años antes de que Luis XVI y María Antonieta fuesen decapitados, siete años antes de la primera acuñación del dólar, cuatro años antes de la abolición del feudalismo, de la declaración de los derechos del hombre...


Pues bien, un centro con esa tradición y por el que pasaron todos los grandes artistas asturianos, que lleva, insisto, más de dos siglos en la capital de Asturias, fue despiezado hace apenas tres o cuatro años por los eternos enemigos de Oviedo que han conseguido lo mismo que ahora quieren hacer con el Museo de Bellas Artes y con la temporada de Ópera: sembrar todo por varias villas como mejor forma de despojar Oviedo. Y aquí, todos mudos.

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