JOSÉ DE ARANGO
La polémica está servida desde hace días. El hecho de que la villa de Salas se haya quedado sin sus tradicionales fiestas del Bollo es, por el momento, tema de rabiosa actualidad en la capital del concejo y aledaños. Los comentarios son para todos los gustos, de todos los colores, y las fuerzas se dividen en dos bandos antagónicos, es decir, los que culpan a la Comisión de Gobierno municipal de que no haya habido festejos y los que argumentan la falta de colaboración del sector de la hostelería a la financiación de aquéllos.
Hay también quien se pregunta en qué empleará el Ayuntamiento la partida presupuestaria destinada a festejos en el presente ejercicio. Por los pueblos del concejo se sugiere que los ochenta y cinco mil euros del ala se dediquen a las infraestructuras rurales, complementando y ampliando las obras que se vienen haciendo a cargo de los presupuestos municipales. Y cada cual habla de la feria según su opinión, esté a favor o en contra de la decisión municipal de no organizar, por su cuenta y riesgo, las fiestas del Bollo. Se dice, incluso, que de lo que se trata es de que Faces quede libre de festejos para hacer una recalificación y que el ladrillo invada ese escenario festero de los últimos años. Así de caldeado está el ambiente, quizá con bastante más ruido del que parece aconsejable si de verdad se quiere trabajar y colaborar en beneficio de los propios intereses de la villa y sus habitantes.
Mientras los comentarios llevan más caudal que el propio Nonaya, hace tan sólo unas horas el empresario de panadería Javier Llanío andaba buscando, con la celeridad que el caso requiere, un grupo de gaiteros, de donde sean, para que se ocupen de animar el Bollín de Salas, que se celebrará esta tarde con el respaldo de cerca de un millar de vecinos de la villa y de los pueblos que ya han adquirido los vales, con costo únicamente de materia prima, para el bollo preñao que estará preparando el citado panadero cuando este periódico llegue por la mañana a Salas. El escenario del Bollín será, fundamentalmente, la calle de la Pola, y la iniciativa del bueno de Javier ha tenido una gran acogida hasta el punto de que es posible que de la zona rural, donde él distribuye pan todos los días, acuda más personal que de la propia capital del concejo, demostrando así que este profesional goza de un alto aprecio general de todos sus clientes habituales y de algunos que se unen a la iniciativa sencillamente porque les parece bien y les apetece.
Por otra parte, algún otro industrial de Salas, también de la calle de la Pola, ya está celebrando fiesta en su establecimiento desde el pasado jueves. Es otro capítulo más de este improvisado Bollín que pretende reemplazar, aunque sólo sea en imagen, al Bollo verdadero. Y, en el aspecto deportivo, el Club de Fútbol Sala Forestal Salense, que preside muy eficazmente Hugo Cuerdo, ha programado también para las ocho de esta tarde, en el pabellón municipal, un encuentro frente a los jóvenes de Ardesaldo, los cuales demostraron el otro día en el campo de La Arquera su capacidad goleadora batiendo ampliamente al Atlético Aranguín en un homenaje que se celebró en memoria de José Luis García, fallecido hace algo más de un año en accidente de carretera. Los «forestales» tendrán fiesta después del partido y montaron un bar para recaudar fondos de cara a la próxima temporada en la que el club militará en Segunda División junto con equipos de Agones, Soto del Barco y algunos más de la comarca.
Estas iniciativas vienen a demostrar que Salas no se resigna a quedar sin fiestas y de alguna manera los que tienen el espíritu abierto a la colaboración hacen lo que buenamente pueden para que no se note tanto el vacío festero. No hubo Bollo grande, pero habrá Bollín, y en materia de fiestas lo importante es el estado de ánimo de quienes participan, porque muchas veces con un programa modesto se puede ofrecer algo entrañable y satisfactorio. Si prevalece el sentido negativo de la acción, entonces no se puede ir a ninguna parte porque en esto de la diversión, como en otras muchas cosas de la vida, todo es según la disposición que se tenga hacia lo positivo o hacia todo lo contrario.
En algunos pueblos del concejo ya andan contratando las orquestas y los grupos para nuestras fiestas del próximo verano. Quiere todo esto decir que en Salas, tras la reacción que se ha tenido para sacar adelante el Bollín, bien se podría ya ir pensando en la organización del Bollo grande del año venidero. Está demostrado que hay apoyo económico del Ayuntamiento y eso es base esencial para arrancar ya con cierta ventaja, cosa que por cierto no la hay en los pueblos donde cada comisión tiene que batirse el cobre con sus propios recursos hasta el punto de que por los bares de la comarca ya está la lotería de Navidad que han puesto en circulación las distintas comisiones con el fin de contar con algunos recursos para la financiación de las fiestas. Si en la villa de Salas no hay interés en organizar las fiestas del Bollo, parece justo y equitativo que desde los pueblos se solicite al Ayuntamiento algún apoyo económico que en la capital del concejo acaban de despreciar. Y como bien decía un organizador festero de La Arquera: «Con el dinero que el Ayuntamiento de Salas ha ofertado para el Bollo hacíamos nosotros fiestas en la villa, en varios pueblos y hasta en Brañaivente, que no tiene vecinos, pero los importaríamos».