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HEMEROTECA » EL TIEMPO » |
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ALBERT CANO Contra pronóstico, el presidente del Gobierno salió airoso del debate sobre el estado de la nación. Solo, pero sin rasguños. Por el contrario, todos reprocharon a Rajoy que perdiera la oportunidad de derrotar a Zapatero. De nuevo, segundo, como el ciclista Poulidor, que siempre llegaba tras Anquetil en los Tours de los años 60.
¿Y cómo consiguió ZP salir bien de un escenario marcado por la crisis? Pues gracias a medidas con «buena imagen» para transmitir que lucha contra la recesión (deducción por vivienda) o que impulsa un cambio de modelo (ordenadores en las aulas... como si el fracaso escolar se solucionara con pantallas), pero de dudosa viabilidad (subvención directa a la compra de coches, de la que se ha desmarcado Cataluña por falta de dinero). Con los conejos sacados de su chistera, Zapatero afrontará mejor las elecciones europeas.
En cuanto a Rajoy, es cierto que perdió y no ofreció alternativas, ya que algunas no serían muy populares (por ejemplo, una reforma laboral con mayor facilidad de despido). Pero cometió errores de bulto tan grandes (como afirmar que en el PSOE «no saben leer», con un tono más propio de Aznar)... que no parecen inocentes.
Tras la victoria en Galicia y con la neutralización de sus rivales internos (Aguirre y Camps) a raíz del «caso Gürtel», las encuestas sitúan a Mayor Oreja como posible ganador en las europeas. En caso de victoria aplastante, muchos presionarían a Rajoy para presentar una moción de censura, con vistas a forzar elecciones anticipadas... lo que no le conviene. Y es que todo el mundo sabe (sólo hay que leer análisis extranjeros) que lo peor de la crisis no ha terminado en España. Y para heredar eso, mejor que ZP se cueza a fuego lento.
Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con las preocupaciones de los ciudadanos, objetivo teórico del debate? Nada, por supuesto.
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