Las escuelas de Arnao

n Recuerdos de pupitres en un edificio cuya titularidad está ahora en disputa

 
Las escuelas de Arnao
Las escuelas de Arnao  

CARMEN NUEVO ESCRITORA Cuentan que, durante la mañana de un domingo de mayo de los años cuarenta, tres niños realizaron un singular peregrinaje a San Juan de Nieva, con la esperanza de ver por primera vez el buque «Arnao». Los muchachos lograron acceder al interior de la embarcación y, previo permiso correspondiente, introdujeron en un pequeño saco desgastado una muestra de piedras acarameladas de un mineral llamado blenda. Dicen que una vez fuera de la embarcación y cuando se disponían a repartir el botín contenido en el saco, contemplaron con asombro que las piedras ya no eran piedras, sino botes de leche condensada.



Realismo mágico, leyenda o tal vez necesidad, estos jóvenes compartían además de fantasías, terrores -y no me refiero al chupacabras de turno- un espacio: las Escuelas de Arnao.



Las Escuelas de Arnao fueron fundadas por la Real Compañía Asturiana de Minas en la primera década del siglo XX y prolongaron su actividad, como tales, hasta prácticamente la última década del mismo. Relatan las fuentes que constituyeron un auténtico modelo educativo digno de constatar no sólo como referente en Asturias, sino también en España. Destacaron por sus medios materiales: calefacción de carbón, luz eléctrica, agua corriente (que llegó a las viviendas de la zona en los años cincuenta). Además, sus alumnos disponían en aquellos tiempos de abundante material educativo gratuito y de una amplia biblioteca en consonancia con la pedagogía manjoniana. Su patio con mapas en relieve sumergidos y varios gráficos para el estudio de la historia, la geometría, la gramática? cumplía a la perfección con el tópico de «poesía en la escuela» a la que el viejo profesor, don Blas, aludió en reiteradas ocasiones.



Crucifijos al margen, que no es mi intención polemizar en estas líneas, era aquélla una educación al aire libre, en armonía con la naturaleza, en la que la luz, el agua, las flores y los pinares contribuían a que los niños al mirar al suelo o al cielo adquiriesen el sentido de lo trascendente.



Pero se comenta, tal como ha aparecido recientemente en la prensa, que un señor de un pueblo de Vigo reclama la titularidad de las escuelas y pretende desahuciar al Ayuntamiento de Castrillón de las mismas. Las escuelas habían sido cedidas al municipio en 1982, según apunta el citado artículo.



Loable es la intención y el esfuerzo de las administraciones autonómica, municipal y europea para dotar de rango de patrimonio cultural a determinadas edificaciones de Arnao, pero, ¿qué pasará ahora con sus escuelas?, ¿blenda o leche condensada? Yo, sin duda, leche condensada ¿y ustedes?

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