JAVIER NEIRA
Ya saben, por culpa de la pésima gestión de Areces y sus compañeros los asturianos vamos a tener que pagar el sobrecoste de la construcción del puerto de El Musel. En otras comunidades eficientes esas sobreobras las paga la Unión Europea; aquí, nosotros. El escándalo es mayúsculo y ayer el ministro Blanco y el presidente Areces intentaron disfrazarlo con un préstamo de 215 millones de euros del Estado para la ampliación del puerto. Al final serán trescientos millones, pero lo que cuenta es que tendremos que pagarlos los asturianos, una cifra astronómica que mide el fracaso cósmico de los socialistas. Y aun tienen la caradura de criticar la contratación de la Pantoja para las fiestas de San Mateo. Se nota que la tonadillera no es de la banda de la ceja, esa peña de pelotas que cobra a precio de oro su apoyo a ZP.
En circunstancias normales, en las coordenadas democráticas habituales, en los consensos de las sociedades civilizadas a estas horas estarían rodando -políticamente, claro- las cabezas más altas de esta comunidad. Aquí no, le echan la habitual cara de cemento y como si no hubiese ocurrido nada.
Para intentar disfrazar el enorme fracaso Blanco y Areces han metido por el medio unas cuantas cifras, fechas y promesas sobre el AVE, pero no han conseguido ocultar la catástrofe de su gestión. Además, a estas alturas nadie se puede creer nada de nada, porque han falseado e incumplido datos y anuncios un montón de veces.
El Musel es fundamental para Asturias. Su ampliación fue enormemente polémica, entre otras cosas, porque a algunos cursis les molestaba que se perdiese la línea del horizonte gijonés, mientras que nada les preocupaba que la costa hubiese sido arrasada allí mismo y a lo largo de varios kilómetros. ¿Aceptan que tengan que salir de los bolsillos de todos los asturianos nada menos que 300 millones de euros por culpa de la conspicua necedad de los dirigentes socialistas regionales?