Medio siglo de macabra existencia

n ETA ha celebrado sus cincuenta años asesinando a dos servidores del orden público

31.07.2009 | 02:00
Medio siglo de macabra existencia
Medio siglo de macabra existencia

ETA ha celebrado el 50.º aniversario de su macabra existencia de la única forma que sabe hacerlo: asesinando en Palma de Mallorca a dos guardias civiles.


El 31 de julio de 1959 no es una fecha para recordar de forma especial. Amén de celebrarse la festividad de San Ignacio de Loyola, ese día, hace cincuenta años, un grupo de jóvenes nacionalistas pertenecientes a las juventudes del PNV se escindieron de este partido y fundaron lo que vino en denominarse Euskadi ta Askatasuna, es decir, Euskadi y Libertad, es decir, ETA. Esos jóvenes cachorros del PNV pensaban que sus mayores no estaban siendo todo lo contundentes que debían en la oposición al régimen, por lo que decidieron empezar la guerra por su cuenta, que todavía se prolonga hasta el día de hoy, aunque Franco haya muerto hace ya treinta y cuatro años y el País Vasco goce del mayor grado de autonomía que jamás tuvo antes. Pero eso a ETA le da igual.


Desde su primer atentado mortal, el 7 de marzo de 1968 en Villabona (Guipúzcoa) en la persona del guardia civil José Pardines, ETA ha asesinado a 855 personas más, todas inocentes, todas con un proyecto vital que fue truncado por la sinrazón de la violencia y del fanatismo terrorista. Asimismo ETA ha causado heridas de diversa consideración a varios miles de personas, amén de numerosos y cuantiosos destrozos materiales. Cincuenta años después, la banda terrorista a punto ha estado de provocar una auténtica masacre con su furgoneta bomba cargada con 300 kilos de explosivo en los alrededores de la casa cuartel de la Guardia Civil en Burgos. De nuevo la Guardia Civil, que junto a la Policía Nacional y a los miembros del Ejército han sido las tres dianas preferidas de los terroristas en estas cinco décadas de siniestra existencia.


ETA, por tanto, ha causado mucho dolor, ha sembrado mucho odio y destrucción, ha hecho sufrir enormemente a la sociedad española en general y a la vasca en particular, pero ha perdido la partida. Podrá seguir causando algún daño, pero los terroristas y quienes les apoyan saben que no tienen nada que hacer. Que la democracia les ha ganado la batalla; que su aislamiento internacional es total; que la eficacia policial en la persecución y detención de los terroristas es cada vez mayor; que el cambio político que se ha producido en el País Vasco les perjudica; que, aunque todavía cuentan con un nada desdeñable apoyo social en Euskadi, también es cierto que el hastío y la falta de horizontes en ese mundo juegan en su contra.


Los miembros de ETA ya han celebrado este cincuenta aniversario asesinando a dos servidores del orden público. Los demás -y en primera línea de todos el Gobierno de la nación- lo que tenemos que hacer es perseverar en el camino que lleve a la derrota total de la banda terrorista, que no es otro que el de la aplicación de todos los instrumentos con que cuenta un Estado de derecho, sin la tentación de coger ningún atajo. Y siempre, siempre, mantener muy viva la memoria y respetar la dignidad de quienes se han quedado en el camino como consecuencia del fanatismo de ETA: las víctimas del terrorismo, a las que tanto les debemos y que han sido y lo siguen siendo un ejemplo de fortaleza moral para todos nosotros. Los dos últimos, estos honrados guardias civiles asesinados ayer.

Enlaces recomendados: Premios Cine