PACO G. REDONDO
Se inaugura hoy la 53.ª Feria Internacional de Muestras de Asturias en el rebautizado recinto Luis Adaro junto al Piles. En pleno impacto de la intensa recesión económica, grave aunque menos en Asturias por sus características sectoriales, y del debate sobre los brotes verdes de la recuperación, este año con la acertada novedad de incluir un «Día de Europa», puede servir de escaparate para contribuir a pasar en estos meses de incertidumbre de la resignación al revulsivo.
Ya dijo Ortega y Gasset, liberal de pro, que no se conformaba con el liberalismo, pues los ismos tienden hacia la secta, el dogma y el exceso. No es cuestión, por tanto, de defender el consumismo, porque lo importante es ser persona feliz y no tener muchas cosas, pero el consumo -responsable- es la base del crecimiento de nuestras economías modernas. Ni el sexo es pecado ni el comprar productos mejores una enfermedad, siempre que la satisfacción y superación personales no sean a costa del perjuicio ajeno.
Continúa en Gijón el denso verano de eventos en vísperas de las fiestas centrales de Begoña a mediados de agosto. A pesar de la ausencia en las últimas ediciones -no sabemos exactamente por qué-, del Ayuntamiento de Oviedo de Gabino de Lorenzo (luego quería ser presidente regional...), la Feria de Muestras viene siendo una ocasión propicia para citar a promotores y negociantes con público y clientes, y un termómetro del verano económico asturiano.
Lo mejor, folletos, obsequios y tapas aparte, es ese abanico de variedades y esa curiosidad de si el nuevo producto llamativo será útil. Lo peor sería caer en la rutina y el conformismo, el «otra vez más de lo mismo». Veremos con las obras la capacidad de los aparcamientos. Cifras como 600 expositores o 600.000 visitas deben ser caldo de cultivo para la difusión de iniciativas y la presentación de productos y servicios novedosos y eficaces. Para plantear nuevas oportunidades de progreso.