ELENA SARRIÓN FERNÁNDEZ-DIESTRO
Guste o no guste, en Asturias tienen AVE»: Víctor Morlán, secretario de Estado de Planificación e Infraestructuras, dixit. Y yo como una tonta preocupada por si el AVE llegaría a Asturias o no ¡y ya había llegado! ¿Cómo es posible que se nos pasara a todos por alto algo tan importante? Nosotros preocupados por si era mejor hacer un trazado nuevo o reformar el antiguo, si era mejor que la variante del Pajares tuviera dos raíles o tres, si era compatible el tráfico mixto de mercancías y de pasajeros con el AVE, insistiendo en pedir fechas y presupuestos, ¡y resulta que ya lo teníamos! Realmente es para sentirse bastante tonta por haber dedicado tiempo y algunas líneas a este tema, cuando al parecer la promesa que hizo el actual presidente del Gobierno de que el AVE llegaría a Asturias en 2009 y tardaría 2 horas y 35 minutos como mucho ya se había cumplido. Aunque me consoló un poco comprobar que los de Renfe tampoco se habían enterado, ya que entre los productos de Alta Velocidad que ofertan no aparece ninguno que llegue o salga de Oviedo.
¡Qué misterio! ¿Será un tren fantasma? ¿O será que el señor Morlán y Renfe tienen una idea distinta de lo que es la Alta Velocidad? ¿O habré leído mal? Bien pensado ese «guste o no guste» resulta sospechoso: ¿cómo podría no gustarnos a los asturianos tener AVE? La explicación estaba unas líneas más allá: «no van en un Talgo serie 3, van en un Alvia, que es un tren de Alta Velocidad. Se sale y se entra de Asturias en AVE. Otra cosa es que la vía no esté preparada para la velocidad. Estamos trabajando en ello». Ah, claro, ése era el misterio: tener tenemos AVE? sólo que va un poco más despacio que otros; cosa de las vías que llevan unos años de retraso, pero tenerlo, lo tenemos: un gran consuelo, sin duda, similar al de alguien que tenga un deportivo pero sólo lo pueda poner a 60 km/h. ¿Y cómo de despacio va nuestro AVE, es decir, nuestro Alvia? Poca cosa, apenas se nota la diferencia: se tarda sólo dos horas más en llegar a Madrid de lo que nos prometieron. Pero bueno, como en los trenes de Alta Velocidad eso de ir deprisa y tardar poco en llegar no es importante, podemos estar todos contentos al saber que, guste o no guste (y corra o no corra), ya tenemos AVE en Asturias.
Además (si es que nos quejamos de vicio) estamos asistiendo a un hito histórico, pues, como nos recuerda Vicente Álvarez Areces, hace más de 120 años que no se hacía en Asturias un trazado ferroviario nuevo. Tal vez, dirán algunos, si no se hubieran parado en 1982 los proyectos ya licitados y no se hubiera excluido la variante del Pajares del plan de infraestructuras 1993-2007 habríamos tenido que esperar un poco menos, pero como dice el refrán «nunca es tarde si la dicha es buena». Aunque, guste o no guste al señor Morlán, tal vez la dicha de los asturianos no sea tan buena como la de los gallegos, por ejemplo, que ya tienen fecha para un AVE que sí alcanzará altas velocidades, tendrá ancho de vía internacional, será exclusivo para pasajeros y, según explica ADIF, ha sido diseñado «según los más altos parámetros definidos para la Alta Velocidad». Por eso me pregunto, ¿no podrían darnos a los asturianos un tren y unas vías a juego (que está visto que lo uno sin lo otro de poco vale) que recorra el trayecto Oviedo-Madrid en 2 horas y 35 minutos como mucho, y después que lo llamen como quieran? Porque, guste o no guste, señor Morlán, lo que importa del tren no es el nombre, sino las prestaciones.