Lne.es » Opinión
 Noticia anterior   Noticia siguiente 
Editorial

Salvar el salmón antes de que sea demasiado tarde

 01:41  
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto

Sólo 356 capturas, el peor dato desde que se toman registros, no es fruto de la casualidad o de excepcionales circunstancias que pudieran haber concurrido durante estos últimos meses. Es tocar fondo repentinamente después de unos años de lenta pero clara tendencia a la baja y el más revelador indicio de que algo está pasando con la especie. Con unos pescadores cada vez más concienciados de la necesidad de cuidar el pez, la Administración no puede seguir escondiendo la cabeza, esperar a que el debate quede en serpiente de verano y la campaña próxima ya veremos. Hay que salvar el salmón antes de que sea tarde.

En el año 1900, Abel Chapman, adinerado británico que cazó y pescó por todo el mundo, publicó junto a Walter J. Buck «La España agreste», su recorrido aventurero por la península Ibérica. Al pasar por Asturias dejaron anotado: «Hasta tal extremo solía abundar el salmón en los ríos asturianos que las sirvientas estipulaban al entrar en el servicio doméstico que no se les dará este pez más de dos veces por semana. Actualmente la polución de los ríos por las minas de carbón y otras impurezas lo ha hecho en algunos casos desaparecer por completo y en otros reducir su número en gran medida. Quedan ríos donde se obtienen ejemplares, principalmente con red, aunque la pesca a caña se está haciendo más popular debido a las magníficas emociones que despierta».

No hay recursos naturales ilimitados. Si la merma de salmones ya entonces, cuando se extraían a cestadas, era motivo de preocupación, qué decir de lo que está ocurriendo ahora, la época en que sólo nos quedan las cañas. Estamos ante el momento más decisivo en la vida de esta especie. Muchos aficionados de la región lo vienen advirtiendo desde hace tiempo, pero ha tenido que ser la evidencia de la peor temporada de pesca de la historia la que avive el debate. Es cierto que hay ciclos en la pesca de salmón, de cuatro o cinco años, en los que las capturas oscilan en dientes de sierra, con picos altos y bajos. Pero un año con apenas el 10% de las piezas que se cobran en una temporada normal no es una anomalía circunstancial. Es un grito de auxilio, la consecuencia de un deterioro preocupante.

Los pescadores, tan divididos siempre, están de acuerdo en que hay que actuar. Como las causas de este descenso no están claras discrepan sobre las medidas. Los hay que achacan lo que ocurre al cambio climático y a la pesquería en alta mar. Los salmones caen, en su viaje de retorno, en las redes de grandes barcos industriales. Los hay, en cambio, que ponen el acento en que se esquilman los ríos y en la voracidad de cormoranes y nutrias, competencia feroz en las orillas para los deportistas. Unos y otros, por su propio interés, deben erigirse en los primeros conservacionistas, no sentirse agredidos a cada medida novedosa que se implanta.

Cuando la culpa está lejos o es de otros resulta más fácil eludir responsabilidades. Esté donde esté, lo cierto es que, como desde hace 10.000 años, el salmón se adentra en las aguas asturianas a desovar y en pleno ciclo reproductor se le captura. Si se extraen más salmones de los que nacen resulta elemental que la especie acabará por extinguirse. ¿Cuántos salmones entran cada temporada en los ríos asturianos? ¿Cuántos, con arreglo a ello, sería conveniente que se pescaran? ¿En qué zonas? Científicamente es posible determinarlo, pero aquí andamos en la más absoluta ignorancia. Los dos únicos contadores de salmones que se instalaron hace tiempo en Caño y en Niserias para medir las entradas salmoneras en el Sella y en el Cares ni siquiera funcionan por falta de mantenimiento. Este desconocimiento y esta desidia son reveladores de lo mucho que queda por hacer -o de lo poco que se ha hecho- a pesar de que Asturias asumió hace tiempo que el salmón es una de sus grandes joyas naturales.

La Administración funciona a impulsos y gestiona sin ambición alguna las licencias y las sanciones, la rutina. Da palos de ciego, cuando no se bambolea. Un año cede a las presiones de un grupo de pescadores y al siguiente a las del otro. Parece más interesada en evitar a toda costa el conflicto social que en salvar la especie. Sin salmón no hay pescadores, y llegado este momento, cueste lo que cueste, se impone tomar decisiones. El bien es escaso y no está planificado. Los ríos se encuentran desatendidos. Para que lo de paraíso natural no quede en pura marca se necesitan inversiones verdes y una gestión verdadera del medio ambiente, no políticas de adorno.

Hay que huir de los fundamentalismos. No se trata de prohibir drásticamente la pesca. Nadie puede concebir el salmón sin esos miles de aficionados que inundan las riberas. Se trata de reunir el suficiente conocimiento de la realidad salmonera asturiana para determinar las más convenientes actuaciones técnicas que lo mimen. Ni con lo uno ni con lo otro contamos ahora. Sólo si persiste la pasividad actual, si los principales responsables siguen mirando para otro lado o enzarzándose en fútiles polémicas, será inevitable declararlo especie protegida y estaremos abocados a un futuro sin pesca.

El salmón es un tesoro natural que a duras penas conserva Asturias, una riqueza única que por su trascendencia social es ya un problema de todos, no sólo de los pescadores. También del resto de comunidades del Norte. Ante ellas, ante el Gobierno español y ante la Unión Europea, Asturias debe liderar un plan de salvación. «Hoy se está aún a tiempo de salvar el salmón, mañana puede ser demasiado tarde», afirmó allá por la década de los años 20 del pasado siglo el marqués de Marzales, uno de los pioneros en el estudio de la biología de esta especie. Ha transcurrido casi un siglo y los últimos salmones se aferran a nuestras aguas, fieles a su cita misteriosa y milenaria. Ojalá no lleguemos demasiado tarde.

COMPARTIR
 
  HEMEROTECA

HACE 25 Y 50 AÑOS

Portadas La Nueva España

Portadas de La Nueva España

Las portadas de hoy de La Nueva España hace 25 y 50 años

      CONÓZCANOS:   CONTACTO |  LA NUEVA ESPAÑA |  CLUB PRENSA ASTURIANA |  PUNTOS DE VENTA |  PROMOCIONES      PUBLICIDAD: TARIFAS| AGENCIAS| CONTRATAR   
Lne.es y La Nueva España son productos de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de La Nueva España. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.


  Aviso legal
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad