ESTEBAN GRECIET
Días de festejos casi generales, a país parado. Digamos con Gardel: ya todo está en calma, el músculo duerme, la ambición descansa (mas yo añadiría que es sólo un respiro de fin de semana). Y como va de fiestas, comento que acabo de recibir un singular «porfolio de porfolios» que, con el título de «Cien años haciendo historia», ha editado la Sociedad de Festejos y Cultura «San Pedro» de La Felguera y firma Julio José Rodríguez, colaborador de LA NUEVA ESPAÑA.
El porfolio es como una institución que ha alcanzado en Asturias, y más en los valles mineros, categoría de crónica anual de la vida en un pueblo, pues va más allá de la fiesta misma para reflejar la cultura cercana, las ilusiones y las añoranzas; en suma, la intrahistoria más humana, cotidiana y significativa que de otro modo no nos sería contada.
Durante todo el siglo XX, ateneos, asociaciones y centros sociales han fomentado iniciativas de gran calado popular en lo literario, lo deportivo, lo artístico, lo musical y lo festivo, de las que el porfolio fue y es referencia inexcusable.
Éste es el caso de La Felguera, un pueblo surgido a la sombra de la siderurgia siglo y medio atrás casi de la nada, pero con fuerte personalidad. Por eso los felguerinos de solera lamentan que se les haya arrebatado el nombre a favor de un difuso Langreo que era sólo el concejo. Adalid de esta reivindicación es el infatigable Antonio Fernández Velasco, campeón mundial del felguerinismo militante y eterno luchador en beneficio de su pueblo.
El libro al que me refiero constituye una espléndida compilación bien ilustrada de lo mejor de un siglo. Todo un acierto muy digno de imitar. Para el cronista, además, supone el gozo evocador de aquel pueblo tan ligado a la familia que en la infancia encontraba ruidoso y alegre porque siempre iba uno en días de fiesta.