PACO G. REDONDO
Van enfilando la recta final la semana grande gijonesa y la Feria de Muestras. Días también de reencuentros familiares (fiestas populares, Virgen del 15). Fue agasajado en su visita a la FIDMA el presidente de la Cámara de Comercio de Novorossisk, puerto ruso del Mar Negro -no confundir con la más conocida Novosibirsk, ciudad de Siberia occidental-, una de las seis ciudades con las que está hermanada Gijón, otra es La Habana, por razones históricas y migratorias obvias. Cuantos más amigos y hermanados, mejor. Sin embargo: ¿cuál es el contenido del hermanamiento ruso?
Aunque aquí quizá primó entonces el factor ideológico izquierdista sobre la fertilidad económica, eran tiempos de la Unión Soviética comunista. Se habla mucho de nuestro Jovellanos. Gijón es una de las pocas ciudades que tiene dedicada una gran avenida a Carlos Marx, el profeta de la lucha de clases, la guerra civil y la dictadura del partido del proletariado, y no tiene dedicada ni una calle a Adolfo Suárez: ¿Será porque no era de izquierdas? ¿Dime con quién andas y te diré quién eres?
Ahora se debate sobre el Arco Atlántico, y la autopista del mar con Nantes, después del ferry de Plymouth a Santander y Bilbao y que se dejaron llevar los vuelos baratos, presumiendo que no los necesitábamos. Según un dicho: «gallegos y asturianos, primos hermanos», pero se ve poca presencia gallega en la FIDMA, y de Cantabria, y de Castilla y León. Caso significativo es el del Ayuntamiento de Oviedo. Quizás una buena idea cuando remonte la economía para ampliar la Feria, un nuevo pabellón de las autonomías.
Deberíamos empezar por un hermanamiento económico de hecho con ciudades como Valladolid, Oporto, Nantes y Plymouth (Devon), y reforzar la presencia mutua en las ferias comerciales. Si se compara Galicia con Gales, Devon puede serlo con Asturias, no hay mejor amistad que una cooperación beneficiosa. Menos propaganda vacía y más contenidos y euros. Siempre será mejor empezar la casa por los cimientos que por el tejado.