PACO G. REDONDO
La dirección de Naval Gijón (Nagisa) ha iniciado el desmantelamiento del astillero con la venta de dos de sus cuatro grúas principales y dos naves móviles. La tradición naval de Gijón, con Juliana en la uvi, se ha arruinado y no, como en el caso de la materia prima carbonífera asturiana, por la mala calidad del producto. Al margen de que el sitio natural del astillero sea junto al puerto de El Musel, es llamativa la incapacidad para especializarse en la construcción de barcos competitivos, junto a Duro Felguera.
También curioso resulta que en la década de los 90 el sector remontó a nivel internacional, y España quedó al margen de dicha recuperación. El tonelaje de registro bruto pasó a nivel mundial de 18 a 20 millones de 1985 a 1995 y de 20 a 40 en 2005, liderado por Corea del Sur que ha multiplicado su producción, pero en España se redujo de 550 a 300.000 toneladas. La conflictividad y barricadas al cabo ni salvaron Nagisa ni crearon nuevos puestos de trabajo, aunque sí alertan sobre tentaciones especuladoras.
¿Cuánto dinero podrá recaudar Pymar por la venta de estos 20.000 metros, entregados por el astillero a cambio de conmutar parte de la deuda? Pymar ya pidió recalificación al Ayuntamiento, que se niega, como no podía ser de otra manera, pues daría pábulo a una posible prioridad de pelotazo inmobiliario antes que buena gestión empresarial. Que puedan construirse edificios y viviendas no es pecado. El meollo, qué clase de edificios situamos y si la mayor parte de ellos sirven para mejorar nuestros servicios cívicos.
Estos metros cuadrados entre las calles Palafox y Mariano Pola, en un área al alza junto a la revalorizada playa de Poniente y metrotrén, son en caso de recalificación a urbanizable una bicoca, cuya especulación urbanística en modo alguno podremos permitir los gijoneses -sólo faltarían más megatorres absurdas de 20 o 30 pisos...-, cuando hacen falta diversos servicios y sobre todo precisamos equipamientos sociales: la carencia de residencias para la tercera edad a precios comedidos suena clamorosa.