PACO G. REDONDO
Se han publicado los datos de población y renta per cápita por municipios asturianos en los últimos años. Si a los 275.000 habitantes de Gijón sumamos los 220.000 de Oviedo y los 10.000 de Lugones, administrativamente municipio de Siero pero de hecho otro barrio de Oviedo, vemos que ambas ciudades suman ya más de 500.000 habitantes; estos tres municipios junto con Avilés constituyen el eje de la Asturias en progreso mejorable, lo cual permite análisis y oportunidades. Uno de los temas a debate es el del tercer carril en la autopista «Y» (Gijón-Avilés-Oviedo) por la insuficiente utilización de la nueva autovía AS-II Oviedo-Gijón. Lo que suele ocurrir, después de inaugurados los tramos centrales aceleradamente, es que están congestionados los enlaces. El caso más emblemático, la caleya en Siero que sorprende y asusta a los conductores no prevenidos ante la nueva Autovía Minera, cuya rapidez de ejecución en tiempos del Gobierno de Sergio Marqués es digna de alabanza.
Así sucede con la entrada a Oviedo por la autopista desde Gijón, superado San Julián, donde por cada semáforo en verde en cruce con la ronda se avanza 30 metros, o la entrada a Gijón por la avenida de la Constitución procedentes de la nueva autovía, atascada como la avenida del Llano. Al cabo no se ahorra tiempo por la nueva autovía más corta en vez de por la autopista para ir de Gijón a Oviedo si durante los 6 kilómetros entre el centro de Gijón y la glorieta del Marieva hay que ir a 50/80 kilómetros por hora. En economías de escala, servicios comunes y complementarios son deseables. Como el nuevo Hospital Central de Asturias en construcción en Oviedo o el recuperado complejo de la Laboral en Gijón. Pero la necesaria comunicación entre ambas ciudades sigue cojeando, a falta de resolverse unos enlaces ágiles entre las vías. Mientras no estén operativos unos accesos dignos, las obras seguirán sin rematar; como quien construye una casa muy grande y bonita, cimientos, paredes e interiores, olvidándose de poner el tejado.