PACO G. REDONDO
Arcelor Mittal reabrió ayer el segundo horno alto de sus factorías siderúrgicas asturianas, una de las claves en la recuperación económica de la región, instalación que paró en el mes de mayo debido a la caída del mercado del acero, si bien sigue adelante el expediente de regulación de empleo que afectará a unos 2.000 trabajadores, con la polémica ante las respuestas sindicales de los ajustes laborales que implica la incorporación a la plantilla de la empresa de trescientos trabajadores de las subcontratas.
La reapertura del horno alto gijonés es una gran y positiva noticia para la industria asturiana y española; no obstante, apuntan, se debe a un rebote puntual en los stocks, en un momento en que el PIB (valor de la riqueza anual producida) interanual experimenta una caída superior al 4%, con mayor impacto en la producción de bienes de equipo, y el desempleo se dispara aumentando, pues, la cadena del efecto recesivo. Al contrario que la industria tradicional del carbón, el del acero es un sector con un futuro pujante.
La incidencia de la crisis es elevada en este sector dependiente, a su vez, de la construcción (viviendas, infraestructuras...) y del transporte (coches, barcos...) y, por tanto, un termómetro de la evolución de la industria y la construcción donde, excepto China y algún otro país emergente, aún dista mucho de estar superada la crisis y consolidada la recuperación de la demanda. La empresa debe ser flexible para adaptarse a escenarios variantes, y los sindicatos velar por el cumplimiento de las garantías laborales y salariales.
El fracaso -en su tiempo- de Ensidesa, como el de la economía soviética estatalizada, por su falta de competitividad y eficiencia, no conlleva que cualquier privatización sea buena o que para el empresario todo el monte pueda ser orégano. A la cordura de unos y otros debemos pedirles mejor un acuerdo regular que una guerra siempre mala, en beneficio de la economía en general y de cada cual en particular; ya previene el refrán popular: «No está el horno para bollos».