LADISLAO DE ARRIBA
La ministra de Sanidad anda dando la vara con la milonga de la pandemia que nos llegará en el cercano otoño. «La Trini» recomienda que nos lavemos muchas veces las manos. Actividad ésta que desde los tiempos de Pilatos, encanta a todos los poncios que en su vida política no han sabido hacer otra cosa.
A la Ministra no le gusta que practiquemos el besuqueo, que es saludo habitual impuesto por la modernidad y que a mí personalmente me motiva, pues si no fuese así, ¿quién iba a besar a un vejestorio? En sus homilías la Ministra habla de los grupos de alto riesgo, pero me parece que alguno ha omitido.
La condesa de Latores que es dama culta leída y «escribida» ha reconocido en estas páginas su condición de sufridora por ser sportinguista vocacional. Ahí está el lapsus de Trini «la ministra». No han incluido en los grupos de riesgo a los devotos rojiblancos, sean del club gijonés o los atléticos madrileños.
Un periodista catalán de corrosiva pluma ha dado doctrina sobre el fútbol «al estilo de Cecil M. de Mille» estableciendo paralelismo entre el balompié de nuestros días y el cine espectacular y carísimo del Hollywood del pasado siglo. Este fútbol de estrellas deslumbrantes va a incluir en el grupo de alto riesgo a quienes nos confesamos «sportingsufridores».
Espero que considerando esta especial circunstancia se reserven las benéficas vacunas para nosotros como se ha hecho ya con las embarazadas, los sanitarios, niños, ancianos, ilusos y a quienes nos ha correspondido este sinvivir que es la más precaria de las esperanzas. Ya estoy viendo en la orilla del Piles y del Manzanares, grandes pancartas suplicantes: ¡una vacuna, por fa!