JAVIER MORÁN
Conocido ya el diseño de la estación subterránea de Puerta de la Villa, y visto que no contiene una planta con dársenas para autobuses interurbanos, podemos concluir que Gijón pasará a tener tres estaciones, es decir, que la operación de la barrera ferroviaria multiplicará finalmente los entes, en lugar de simplificar el sistema de transportes de la ciudad.
Llegamos a esta conclusión ya que suponemos que, como no habrá parada de autobuses dentro de dicha estación, ALSA no practicará el suicidio de prescindir de sus céntricas instalaciones en la calle de Llanes, algo precarias, pero que ponen a mano las líneas más utilizadas.
Por tanto, tendremos, primero, una estación en Moreda, y en superficie, no subterránea, como esperábamos para liquidar la barrera ferroviaria; segundo, la estación ferroviaria de Puerta de la Villa, para trenes de cercanías y que vendrá a tener la demanda que hoy tiene la de El Humedal; y, tercero, la de ALSA.
Puede que el Ayuntamiento todavía esté a tiempo de arreglar esta dispersión, pero el Ministerio de Fomento asegura que las condiciones geológicas de Puerta de la Villa no permiten mayores espacios bajo tierra. ¡Ah!, las razones geológicas.
El caso es que en 2006, cuando la entonces ministra Magdalena Álvarez desquició los planes que Gijón tenía para una estación única y subterránea en El Humedal, el Ministerio ofreció la alternativa de Puerta de la Villa, ante lo cual, el Consistorio, en Junta de Gobierno, pidió que aquella incluyera autobuses.
En consecuencia, tenemos ahora otro trozo más del plan de vías que se sale de madre. Pero las cosas aún pueden empeorar. Las penurias presupuestarias del Estado podrían dejar el metrotrén de Gijón todavía más ralentizado que en el presente, que ya es decir, porque nada se mueve. Encima, nos monta el Ayuntamiento una estación provisional que previsiblemente padeceremos durante años y años. De chifladura.