JAVIER MORÁN
Nos encanta contemplar cómo la alcaldesa, Paz Felgueroso, y el presidente, Álvarez Areces, se enrocan con el feo asunto del sobrecoste enorme en la obra de El Musel. La regidora explica que no va a llevar el tema al próximo Pleno del Ayuntamiento porque no es materia estrictamente municipal, y el rector regional asegura que no se va a tocar nada ni a nadie, porque todo ha sido legal.
Con respecto a esto último, discrepa el informe de la UE que conoció y difundió hace tiempo este periódico. Dichos papeles señalan alguna supuesta irregularidad en la misma adjudicación de la obra, y agregan que el enorme coste añadido por el uso de canteras diferentes de las planeadas en origen no es causa sobrevenida, o inesperada, de modo que ello no justifica legalmente la desviación presupuestaria.
En cuanto a lo que expone la alcaldesa Felgueroso -no considerar el caso ocupación ni preocupación municipal-, hay que reconocerle una sólida coherencia. En efecto, en el consejo de administración de la Autoridad Portuaria figuran dos consejeros procedentes del Ayuntamiento, ella y otro concejal del equipo de gobierno del PSOE. Y, en efecto, su presencia en tal órgano significa la misma operatividad que el resto de la mayoría de consejeros. Es decir, hay representación del Principado -de Gobierno socialista-, y representación del Estado -de Gobierno socialista-, y representación del Ayuntamiento -de Gobierno socialista-. Esta condición monocolor debe de ser la que gozosamente propicia que esté todo muy claro en el consejo de la Autoridad Portuaria, esto es, que se ponga sobre la mesa una desviación de más de 200 millones de euros -sobre los casi 600 del presupuesto inicial- y que todos levanten la mano al unísono y a favor de que nada ni nadie se altere.
Lleva razón Felgueroso: a Gijón o a su Ayuntamiento en Pleno no tiene que importarle ni preocuparle la cosa, porque nuestros representantes municipales en el Puerto se encargan de todo perfecta y sosegadamente.