CELSA DÍAZ ALONSO
Paraxes está tan inmersa en la crisis económica como cualquier país del orbe, ya sea monarquía, principado, república o cualquier solución intermedia como eso que en algunos lugares llaman monarquía parlamentaria (je, je). Fermín no hace más que estrujarse la mollera en busca de las soluciones que parecen estar tan de moda: sirven para salvar el papelón durante unos días y salir en los titulares de la prensa hasta que una nueva ocurrencia ocupe el lugar de la anterior, de la que, en muchas ocasiones, hay que desdecirse por el bien nacional. Y cuanto mejor en la mayoría de los casos.
De todas las estrategias utilizadas hasta ahora en los estados adyacentes, la que más le había gustado era la de traer estrellas de la farándula para promocionar no se sabía bien el qué.
«¡Qué glamour! ¡Qué titulares! ¡Qué fotos!» -exponía entusiasmado a su equipo mientras, inconscientemente, enseñaba su mejor perfil elevando el mentón y aleteando pestaña.
El resto de los allí reunidos no tenían claro que eso sirviera para algo, y no confiaban demasiado en la intuición de Fermín para las ideas geniales, pero, para qué negarlo, a quien más y a quien menos le hacía ilusión tener su foto con el ala por encima del hombro de algún famosillo de moda autografiada «con cariño para?» y enseñarla a sus amistades. Habría que tener cuidado para no hacer un papelón fotogénico como el del coro de Rodiezmo, que daba bastante penina, aun mirado con los mejores ojos. Pero la cuestión más importante era decidir qué celebridad sería la adecuada para el lucimiento del terruño patrio.
-¡El gallo Claudio!
-Está muy mayor y vive en una residencia de ancianos de Nuevo México. No sería una buena imagen con su silla de ruedas.
-¡Piolín!
-Creo que pasó a mejor vida por culpa de la maldita gripe aviar.
-¡Que en paz descanse! -cacareó toda la concurrencia a coro.
-Calimero estará en la edad adecuada.
-Esa pinta de policía militar que tiene quizá no sea la más adecuada en este momento.
-¿Alguna de las gallinas de Madonna?
-No es mala idea, pero como son judías ortodoxas la cuestión de protocolo es bastante complicada. El grano kosher tiene su intríngulis.
-¡Naranjito! -gritó desmelenando sus hojas una berza.
-Mira que eres antigua.
Jacinto, que era un secreto admirador incondicional de la Pantoja, farfulló con un hilo de voz el nombre de la tonadillera. El escándalo fue mayúsculo. ¡Un humano promocionando la república avícola-agrícola! ¡Ni soñarlo!
-Si con humanos hemos de relacionarnos, que sea para algo epatante -gritó Fermín imponiendo su voz sobre el alboroto formado-. Propongo al cerdo de George Clooney.
-Las fronteras están cerradas a los porcinos por culpa de la dichosa gripe. Una pena.
-¡Ya lo tengo, ya lo tengo! -cacareó Ernesto saltando entusiasmado por el gallinero-, ¡el perro de Obama!
Una ovación aprobatoria y frenéticos aplausos siguieron a la propuesta del gallito. Exultantes de gozo, no se acordaban de que el deporte favorito de los lindos perritos es perseguir a las gallináceas hasta que caen extenuadas. Pero supongo que antes o después se darán cuenta.