ANTONIO MASIP
El primer Pleno de la legislatura se abrió con un encendido debate sobre la situación en Irán. Participaron, entre otros, María Muñiz, ya con residencia y militancia en Gijón, y Enrique Guerrero, nuevos diputados españoles, que sin duda despuntarán en el área de política exterior. Su mensaje es claro: debemos colaborar con la sociedad civil iraní que pide un cambio, aunque sea por el momento dentro de los cauces de la República islámica, evitando el mero aislamiento, que apoya Vidal-Quadras y que ayudaría probablemente a las autoridades en su búsqueda de un nacionalismo exacerbado y chivos expiatorios extranjeros.
Después de treinta años de política integrista islámica, la revisión de los resultados de las elecciones presidenciales del pasado junio es la primera ocasión en la que la calle, favorecida por una división dentro de la clase dirigente iraní, pone en entredicho los mandatos del líder supremo. No se sabe cómo puede acabar este período de manifestaciones. Sí es claro que marca un debilitamiento del régimen de los ayatolás que no se había conseguido mediante la guerra ni con las sanciones internacionales. El joven asturiano Martín González del Valle sigue, desde Londres, los acontecimientos, con diversas publicaciones, y aún más Marie Walker, entrañable pionera de Du Pont en Asturias, cuya familia sufrió una feroz represión.
Se pueden considerar las últimas revueltas como una reacción natural en un país con dos tercios de su población por debajo de los treinta años, hambrienta de libertad de expresión. No se explica, sin embargo, que hayan tenido que pasar esas tres largas décadas para que existan muestras públicas tan rotundas e inequívocas de rechazo a un régimen teocrático que niega los derechos de las mujeres, olvida su cultura preislámica e impone, por decreto, la tristeza de sus gobernantes. Los jóvenes iraníes, cada vez más, reivindican un pasado persa cargado de poesía y música sensuales donde se cantan el amor, el vino y las rosas; acogen con entusiasmo la música moderna extranjera, prohibida por los ayatolás, y escapan del férreo control de los medios de comunicación nacionales mediante móviles, correos electrónicos y las redes sociales.
En fin, este joven país, cuna de grandes civilizaciones de la historia de la Humanidad, ha empezado a poner en entredicho el inhumano régimen de los ayatolás.
www.antoniomasipeuropa.blogspot.com