La zona de actividades logísticas e industriales de Asturias (ZALIA), en la parroquia gijonesa de San Andrés de los Tacones, comenzará su desarrollo urbanístico en el plazo de unos meses, tras el anuncio en el «Boletín Oficial del Estado» (BOE) del concurso para licitar las obras de urbanización de su primera fase, de un millón de metros cuadrados, y con un coste de unos sesenta millones de euros.
De la ZALIA gijonesa se tienen noticias desde 2003, cuando el Plan General de Ordenación Urbana reservó suelo en esa zona del concejo para propiciar la instalación de empresas y la creación de un centro de transporte de mercancías a gran escala.
Se pretendía así construir la plataforma logística más importante de Asturias, con un emplazamiento que permitía conectarla con los puertos de Gijón y de Avilés mediante accesos a las infraestructuras viarias y ferroviarias. Además, el área industrial incorporaría instalaciones de servicios para las empresas.
Desde aquel alumbramiento de la idea han pasado ya seis años y, si bien toda tramitación urbanística suele ser complicada y prolongada en el tiempo, la ZALIA avanza muy lentamente. Es más, las obras que ahora se anuncian durarán al menos dos años.
De este modo, el ritmo lento del área logística se suma a otras infraestructuras gijonesas cuyo desarrollo está resultando excesivamente premioso. Es el caso de los futuros accesos viarios al puerto de El Musel, imprescindibles para vincularlo con la propia ZALIA: uno de ellos, por Aboño, será pronto objeto de licitación de la redacción del proyecto -no de las obras-; y el segundo, por Jove, se halla incluso mucho más retrasado.
Respecto a las conexiones ferroviarias del puerto gijonés, tanto de Renfe como de Feve (también necesarias para las instalaciones de San Andrés), están necesitadas de evidentes mejoras.
Dichas comunicaciones por autovía y ferrocarril son básicas para un proyecto como la ZALIA, cuyo fundamento es, precisamente, la logística; esto es, la puesta en marcha de medios para el transporte de mercancías. Sin esta perspectiva, la ZALIA se convertiría en un polígono industrial más.
Todo ello significa que un proyecto tan ambicioso como éste se ve necesitado de empuje institucional y de una urgente agilización. Al igual que otras obras, como la polémica ampliación de El Musel, se espera que la ZALIA se convierta en una actuación de desarrollo que contribuya al progreso no sólo de esta ciudad sino incluso del conjunto de Asturias, y con más motivo si en ella se confía para cuando la crisis económica del presente comience a mostrar perfiles menos severos.