JAVIER NEIRA
La mayor multinacional británica de transporte terrestre es ya prácticamente asturiana. Se dice pronto. José Cosmen Adelaida y su equipo -o sea, sus hijos- han ultimado la compra de NX -en la que ya tenía el paquete mayoritario- y sin hipérbole se puede decir que entra en la leyenda y nos inyecta a todos una dosis triple de optimismo, porque demuestra que desde aquí se pueden hacer cosas muy importantes. Magnífica apertura para las fiestas de San Mateo.
Hace unos días, cuando las negociaciones estaban muy avanzadas -y al tiempo en un mar de dudas- un prestigioso periódico británico decía que la familia Cosmen se dedicaba en Asturias al transporte de pasajeros y mercancías desde 70 años antes de que Napoleón tomase el poder en Francia. Interesante manera de subrayar que nada en este mundo se improvisa y que llegar a lo más alto a escala mundial en una actividad importante puede requerir tres siglos como es el caso. El rotativo precisaba que empezaron en el año 1728. Procede añadir, por contextualizar la fecha, que dos años antes Feijoo había publicado el «Teatro crítico universal», la madre de todos los ensayos en español, y apenas un lustro antes Álvaro Navia-Osorio había empezado a sacar a la luz sus «Reflexiones militares», el tratado de táctica y estrategia castrense más importante del siglo. El terreno ya entonces estaba muy bien abonado. Por cierto, los tres han sido profesores y/o alumnos de la Universidad de Oviedo. Las cifras de NX son de verdadero mareo. Ni Pedro Duro, José Tartiere, Policarpo Herrero o Elías Masaveu Rivell lograron la dimensión planetaria que ahora adquiere José Cosmen y su familia. Tampoco sobra recordar que fueron pioneros en España a la hora de establecerse en China, así que también su globalización viene de bastante atrás y tiene sólidos fundamentos.
Hoy voy a coger el Alsa para celebrarlo, porque no hay nada más positivo y esperanzador que una gran empresa en marcha.