LUIS M. ALONSO
A partir de ahora habrá que aprender a distinguir entre la pasarela con que piensan unir la ciudad y el centro cultural de la ría y la famosa pasarela Niemeyer por donde se ha paseado Brad Pitt. Hay palabras que siendo lo mismo significan cosas completamente distintas en función del contexto, las necesidades o Natalio Grueso.
Pues bien, el proyecto o «estudio de alternativas» de esta pasarela que nos anuncian ahora parte de un desembolso de 46.400 euros que no están nada mal por el simple hecho de emborronar cuatro papeles. En cambio, el objetivo es que la ejecución material del puente no supere el millón y medio de euros con el fin, seguramente, de poder fundir los 37 millones del canon del agua en otras cosas que seguramente no tendrán el mismo interés para Avilés, pero sí para los propósitos electorales. La baza del Niemeyer ya está vendida sin incrementar el gasto y lo que hace falta es seguir arrimando de aquí y allá.
Izquierda Unida, el socio, sí sabe, como me temía, en qué gastar el dinero del canon pese a que lo que ha mantenido durante todo este tiempo es que se trata de un dinero manchado por el oprobio de la privatización. Los partidos avilesinos se han lanzado a proponer ideas de cómo se debe gastar el dinero que se ingrese. El PP aspira a una reforma más completa de Hermanos Orbón e IU quiere la peatonalización de la Plaza de Pedro Menéndez. Los socialistas harán finalmente lo que les dé la gana y venga mejor, contando con los votos de Antonio Sabino. Y, al final, el ingreso, si es que llega, se invertirá del peor modo posible. Para lo contrario, haría falta que los concejales fuesen otros y los comisarios políticos no llevasen dos décadas en los cargos viendo pasar por delante de sus narices, una y otra vez, las oportunidades perdidas. Por la ciudad, no por ellos, desde luego.
Puede que haya alguien nuevo que se pregunte el porqué de tanto descreimiento. No se preocupe, lo irá entendiendo.