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«Peñas blancas»: otra batalla poco conocida

n Un batallón de marineros republicanos santanderinos defendió la sierra del Cuera con gran heroicidad

 
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IGNACIO QUINTANA PEDRÓS EX PRESIDENTE DEL PARQUE NACIONAL DE COVADONGA Estoy un día de septiembre de 2009 en la cabraliega majada Tebrandi de Asiego, contando otra de las batallas poco conocidas del final de la Guerra Civil española en Asturias. Colaboro con el historiador Luis Aurelio González Prieto en un nuevo documental que elaboran y graban los incansables técnicos televisivos de la TPA. Me refiero a un tema muy concreto de la batalla de la sierra de Cuera, mal denominada también como batalla del Mazuco, iniciada el 1 de septiembre de 1937 cuando las fuerzas de Franco vadeaban el río Deva, a la altura del Pico Jana, y ocupaban el pueblo asturiano de Bustio.

Comento en Tebrandi que, en aquel entonces, siendo ya imposible la resistencia republicana en el Alto de la Tornería y en su cercano pueblo llanisco El Mazuco, el 15 de septiembre los milicianos de la Brigada Móvil, que dirigía el anarquista Higinio Carrocera, se retiraron y establecieron una nueva línea estratégica que fijaban en el río Bedón y el Pico Benzúa. Al mismo tiempo, por encima del Mazuco, la defensa republicana quedó, exclusivamente, en manos del Batallón de Infantería de Marina que cubría las tres últimas cumbres de la Sierra de Cuera: Peña Blanca, Tiedu y Cabeza Ubena. Tres agrestes picos, próximos entre sí, que rodean Vega Brañas, otra hermosa majada cabraliega de Asiego. Tres vértices geodésicos que, en esas alturas, hermanan los concejos de Llanes y de Cabrales, y que los estrategas militares los llamaban, juntos y en plural, «Peñas Blancas».

Aquel batallón republicano había sido organizado con las tripulaciones de unos marineros sin barcos, y fue una de las escasas unidades que se salvó de la deba- cle de Santander por encontrarse en la lejana zona de la Liébana. Ese batallón santanderino, defendiendo durante cinco días esas tres cumbres, se convirtió en la vanguardia y última defensa de la República en la sierra de Cuera. El 20 de septiembre fue el quinto y último día defensivo de los hombres del Batallón de Infantería de Marina. Su heroicidad fue reconocida, incluso, por sus enemigos. El alférez provisional José María Gárate, un testigo franquista de esa batalla, lo dijo en su libro «Mil días de fuego»: «Los infantes de marina que se nos enfrentaban, capaces de combatir hasta el fin de tan adversas condiciones, merecían nuestra máxima admiración y respeto, pero también nuestro máximo fuego».

Y así fue. Una carnicería. El parte de guerra de los vencedores señaló que allí habían recogido más de 100 cadáveres de soldados de la República. Y los nacionales, para conseguir esa victoria, tuvieron que concentrar allí 16 batallones de soldados, con su artillería de montaña, 36 aviones alemanes de combate, y el crucero «Almirante Cervera» que bombardea desde el mar (el «Chulo del Cantábrico», le llamaban los sufridos milicianos). Con esta abrumadora superioridad de las fuerzas militares de Franco se desarrolló durante veinte días esa batalla de la sierra de Cuera. Fue el primer capítulo de esa tremenda Batalla de Asturias, en mayúsculas, que, iniciada en aquel lejano 1 de septiembre de 1937, mantuvo durante casi dos meses, de batalla en batalla, la resistencia republicana en nuestra región. Los responsables militares de las fuerzas franquistas consideraban que su avance, después de las cómodas conquistas de San Sebastián, Bilbao y Santander, iba a seguir siendo un paseo militar por ese Frente Norte. Pero Asturias fue una sorpresa. El ejército republicano, después de la batalla de la sierra de Cuera, seguirá defendiendo el territorio asturiano metro a metro: Bedón, Benzúa, Hibeo y sierras de Bustaselvín; los puertos de montaña surorientales de la cordillera Cantábrica (Pontón, Ventaniella, Tarna y San Isidro); Covadonga y Cangas de Onís (volvieron los moros... de Franco y del militar marroquí Mizzian); Palmoreyo, Cuesta de Prelleces y Collado de San Tirso, Ribadesella... El día 11 de octubre las tropas nacionales pasaron el río Sella. Diez días después, el 21 de octubre de 1937, entraron en Gijón. Así concluyó el Frente Norte.

Esta es la «Numancia» asturiana, la defensiva «Maginot Cantábrica» de la República que resumo en este texto, y cuyos contenidos pretendemos mostrar en un nuevo documental de televisión de la eficaz Productora de Programas del Principado. Le deseamos lo mejor a nuestra ciudadanía.

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