ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE
PSICÓLOGA
Represión: acto, o conjunto de actos, ordinariamente desde el poder, para contener, detener o castigar con violencia actuaciones políticas o sociales. Palabra carca y retrógrada. Bien, pues ya me dirán ustedes si en la situación de Pozuelo, los policías podrían haber dialogado tranquilamente y sin violencia con una panda de gentuza, de chicos maleducados, alcoholizados y drogados que pueden impunemente, entre otras cosas por esta maravillosa ley del Menor que tenemos, hacer lo que les dé la gana, sin que les caiga más que una regañina del juez de turno. Seguramente de la que estaban quemando los coches podrían haberles dicho amablemente que eso no está bien, y que ponerse de golpes de tequila, de calimocho, de coca y marihuana hasta las cejas, les va a dejar para siempre tocados, como ya sabemos muchos profesionales. Pero estos chicos son hijos de unos padres que hemos sido jóvenes, saliendo de la dictadura, en los setenta-ochenta, y muchos confundieron libertad con libertinaje, creyendo que la palabra represión, etcétera, era tabú, y que los maderos eran malos por naturaleza; que la colleja era torturar, y no imaginábamos que llegaría un momento, ¡quién nos lo iba a decir! en el que nuestros propios hijos nos pegarían a nosotros. Y eso pasa porque es lo que nos han inculcado desde que éramos jóvenes: tenemos que ser colegas de nuestros hijos, dejarlos salir desde los 12 años porque todo el mundo lo hace, darles todo lo material que podamos, aunque nos matemos a trabajar y no tengamos ni un segundo para darles lo único que demandan: nuestra atención y amor. Esos chicos de Pozuelo son la representación de lo que yo veo diariamente. Hijos de padres bien? no, no son todos marginales; son niños que están afectivamente abandonados, a quienes les han permitido de todo porque es mucho más cómodo evitar el no, porque cuesta quedarse sin salir a tomar el vino en la crianza de los niños, porque hay que luchar para que no vean lo que no deben en la tele, ni jueguen con videojuegos que les provocan respuestas agresivas. Yo les aseguro que en mis treinta años de profesión nunca había tratado tantos problemas con los hijos, ni tantas madres maltratadas o que no pueden con sus hijos cuando éstos sólo tienen 7 años? Y, mientras tanto, discutiendo por si les damos o no ordenadores a todos, cuando lo único que hay que dar es educación a los padres para que, simple y llanamente, les enseñen valores, educación y sentido común. Pero eso, señores, de momento no vende nada. Las subvenciones irán para callarnos la boca y seguir comprando y consumiendo, que es de lo que se trata?